• Viernes, 21 de Septiembre de 2018

Alcohol cero

El alcohol es algo intrínseco a la humanidad. Se cree que existe

El alcohol es algo intrínseco a la humanidad. Se cree que existe desde hace 7.000 años. Para entender mejor el dato, basta decir que la escritura fue inventada en Mesopotamia hace 6.000, un milenio más tarde. Durante todo ese tiempo, no ha existido ninguna cultura que no haya tenido alguna elaboración alcohólica, desde el sake japonés al pulque mexicano, pasando por la cerveza y el vino. Allá donde había un grupo de hombres, más pronto que tarde había también alcohol.
Sin embargo, cada vez somos más conscientes de que esta es una amistad peligrosa. Se le relaciona con más de sesenta enfermedades y lesiones, desde el cáncer de hígado o mama hasta patologías cardiovasculares, pasando por la diabetes tipo 2 y enfermedades mentales. Durante un tiempo se habló de la importancia de un consumo moderado para reducir los riesgos, pero cada vez más se está cambiando el mensaje. No existe ningún consumo que no implique riesgo.
Recientemente la revista The Lancet ha publicado un trabajo realizado por la Universidad de Cambridge en el cual se reducía considerablemente los márgenes de lo que se considera un consumo seguro. Tras estudiar a más de 600.000 personas de 19 países diferentes, entre los que se encontraba España, llegaron a la conclusión de que un consumo superior a los 100 gramos a la semana suponía una reducción de la esperanza de vida. Eso supone entre 5 y 6 copas a la semana, bastante menos de lo que hasta ahora se venía recomendando.
En sus conclusiones, destacaba que el consumo de alcohol suponía incrementar el riesgo de sufrir ictus, insuficiencia cardiaca, hipertensión arterial o aneurisma. Es cierto que también encontraron una relación con un menor riesgo de infarto de miocardio, pero el desequilibrio entre los pros y contras es tan evidente que los expertos consideran que hay que dejar de hablar de cantidades protectoras de alcohol.
Uno de los problemas del alcohol es su percepción de riesgo. Así, solo el 1,3% de la población percibe que tiene un consumo alto o muy alto, mientras que un 57 por ciento considera que lo hace de una forma baja o muy baja. Pero luego si se miran los datos objetivos, nos encontramos que un 17 por ciento tiene un consumo de riesgo. Y estudios como este último no hacen más que evidenciar que posiblemente muchos estén asumiendo un riesgo que desconocen bajo premisas inciertas, como eso de que una copa al día tan mal no hará.