domingo 17.11.2019

La yenka

Cómo está el patio. O cómo pinta la prensa el patio. En unos casos “a la orden” y en otros, inventando. Sé de lo que hablo: Allá a finales de los 80, con motivo de que un buen amigo ganase el premio de poesía Esquío, iba a ser entrevistado para El Correo Gallego y me pidió que le acompañase a las dependencias del rotativo. Allí, tras las presentaciones de rigor, sentada y calladita asistí al desarrollo de la entrevista.

Cómo está el patio. O cómo pinta la prensa el patio. En unos casos “a la orden” y en otros, inventando. Sé de lo que hablo: Allá a finales de los 80, con motivo de que un buen amigo ganase el premio de poesía Esquío, iba a ser entrevistado para El Correo Gallego y me pidió que le acompañase a las dependencias del rotativo. Allí, tras las presentaciones de rigor, sentada y calladita asistí al desarrollo de la entrevista.
Al día siguiente mi acompañante habitual, celosillo él, quedaba sin habla, mudaba de color y se le quebraban los lentes leyendo en el ejemplar: “Manolo P (el premiado), bajo la atenta mirada de Marga, su compañera inseparable de fatigas...” El entrevistador debió quedar henchido.
Viene esto a cuento porque últimamente se lee en las noticias mucho aserto de dudosa veracidad acerca de las primarias del PSOE y sus candidatos. Por ejemplo, “que en los aparatos regionales cunde la sospecha de que el censo oficial está inflado”.
Dicho así parece que quien lo afirma busca un argumento a utilizar, culpando al equipo Rubalcaba de un hipotético fracaso de participación en el proceso de primarias, cuando todas ellas saben que de toda la vida el megaburocratizado  aparato administrativo funciona como una moñiga y por ello, necesariamente los censo oficiales nunca pueden reflejar datos reales, sin ser una cuestión maliciosa sino pura ineficiencia como si de una empresa pública se tratase, que lejos de perseguir la eficacia y productividad se ha limitado a tener un crecimiento exponencial en inoperancia, urgiendo  ingentes cantidades de petroeuros para mantener la elefantiásica estructura, algo común a otros partidos y sindicatos, como venimos sabiendo, dando lugar a que no interese abordar el asunto de la financiación de partidos y consecuentemente, a las tramas organizadas que tienen tan ocupados a varios jueces queriendo llegar al inicio del ovillo, allá por el siglo XV.
¿No sería de esto de lo que tendría que estar hablando un candidato, de momento nada más que a regenerar el partido, y ya establecería luego una nueva hoja de ruta con la que alcanzar el gobierno?  De no hacerlo así y si detrás de una cara nueva aparecen las de siempre, lo que se visualiza es un simple afán de colocarse, quedando muy evidente que todo es un circo.
Si se trata de elegir al mejor secretario general posible para “cambiar este partido”, como el candidato que barrió en avales dentro de la escasa participación, Pedro Sánchez, dice que quiere, en los medios de comunicación, sea cierto o inventado como decía al inicio, lo único que aparece es su voluntad de presentar un programa con el que batirse en elecciones generales; no una planificación con la que darle vuelta como a un calcetín a una estructura organizativa que no puede ser modelo a exportar por las razones obvias ya expuestas, revelando que no impone orden ni buen gobierno en su propia casa.
Por otra parte, Susana Díaz, surgida de un pozo negro cual Ave Fénix por designación directa aunque luego refrendada gracias al método libre de injerencias de ir telefoneando personalmente con el convincente argumento de que “hai que votar á compañeira, é moi importante”, y a quién se le hace mucho la ola por ser la única ganadora en medio del fiasco electoral, se muestra indignada con quien insinúa según ella y a propósito de los apoyos a Pedro S, que el voto andaluz vale menos o que el andaluz no sabe lo que vota. Habría que preguntarle si presume que el voto andaluz, con el que ella ganó, es inteligente o es que pudiera ser también cautivo de políticas basadas en PER´s, ERES fraudulentos y otras fruslerías.
Visto el resultado del 25-M y el cinismo del PP, que tras meses privándonos hasta del aire que acabará gravando con algún impuesto, viene ahora a darnos oxígeno hasta las próximas elecciones dando por hecho que llegado el momento todos sufriremos síndrome de Estocolmo, y si es cierto que la estabilidad de España necesita de un PSOE recompuesto y reforzado, lo mínimo que debe exigir quien no esté por hacer olas a nadie, a la hora de elegir al secretario general es que se dejen de giros y yenkas y se centren en aquello para lo que se están proponiendo porque alguno, salvo error de la prensa, en la carrera confunde el guión. Malo.

La yenka
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