• Martes, 13 de Noviembre de 2018

Vaya por Dios

en este país somos muy de santos. Ya saben que en Compostela

en este país somos muy de santos. Ya saben que en Compostela, reyes, políticos y curas, cada año dejan en manos del señor Santiago matamoros que arregle lo del paro, la sanidad, la corrupción y otras tantas calamidades que, según ese rito de pedid y se os dará, parece que nos vienen del cielo.
En nuestra ciudad recuerdo que el capellán del Depor le pedía a la Virgen del Rosario goles para su equipo, que llegó, recuerden, a “super-depor”. Se ve que ahora rezamos menos. Y podíamos citar mil casos más aunque no tengamos censado todavía el número de maravillas concedidas a cambio.
Ahora nos llega la noticia de que en Lugo la oposición está cabreada con la alcaldesa, pues “el único plan para luchar contra valutina es San Roque,” cuando el BNG ya presentó docenas de iniciativas por aquello de ir dando con el mazo tal como nos recuerdan desde las sacristía, para acompañar así las peticiones.
Tenemos además, muy premiados a vírgenes y santos. El exministro Zoilo, además de acompañar a los novios de la muerte, repartió medallas en la corte celestial, siguiendo el ejemplo de aquel que hizo capitana general de la tropa aragonesa a la Virgen del Pilar que, como se sabe, no quiso ser francesa.
Y ahora la ciencia, la tecnología, nos viene también de “arriba”. En Sanxenxo unos drones van a colaborar en el rescate a los bañistas insensatos y aquí, abajo, nos anuncian que se podrán curar las heridas sin que dejen una cicatriz gracias a un componente que contiene la piel de sapo.
Y tengo como libro de cabecera “El secreto de la salamandra” de Manuel Martínez, médico de gran prestigio y “sona”; profesor universitario de largo recorrido y prolífico y exitoso escritor, que nos cuenta como dos jóvenes gallegos, a los que les amputaron una pierna a cada uno, viajan hasta México, pues allí una especie de salamandra tienen la propiedad de regenerar sus extremidades y piensan que, tal vez comiéndoselas en cantidad, podían solucionar su problema.
No les cuento el final, compren el libro. Y recuerden que algo parecido con hombres y bichos, animales racionales o no, pasa por San Andrés de Teixido, aunque tampoco ahí el que esto escribe tiene prueba alguna de la metamorfosis, aunque tengo una lista de “persoeiros” que en su tarea diaria son unas sabandijas, con perdón, y han ido y vuelto y siguen en ayuntamientos, diputaciones, etc., etc. Tal vez porque no rezamos lo suficiente. ¡Vaya por Dios!