jueves 22.08.2019

El teatrillo deja claro el panorama

uando se levanta el telón –o sea, cuando la tele presenta a los candidatos– nos dejan al borde  del infarto: que si la policía patriótica (desde ahora corrupta y vende-patrias) arrima el ascua para incendiar a la izquierda, que si la ciénaga rebosa ya de mierda con la llegada de nuevos juicios por corrupción y tenemos que aguantar a los salva-patrias y chaqueteros creando una realidad que poco a poco se desmonta cada día a pesar de las mentiras, injurias, exageraciones y efectos especiales, como las vistas y oído en las llamadas “batallas de las teles”. ¿Teatrillo? ¡Un circo! Se medía la altura de los atriles, se pactaba la duración de las intervenciones, los temas a debatir; el color de las corbatas y la sonrisa forzada.  
Y ahí padecimos la sobreactuación de los mentirosos para tapar sus vergüenzas. Y es que resulta que los que ahora dicen que estudiarán la legalización de la eutanasia, antes votaron en contra (Rivera) y los que nos cuentan que con ellos los jubilados estaban jubilosos en 2012, 2016 y 2018 recortaron las pensiones; los de Casado subieron el IRPF y el IVA, por citar dos ejemplos. Y contra la realidad la sobreactuación: que si fichas, gráficos, fotos, gestos ¡teatrillo!.  La ventaja es que ahora está claro: el único “concursante” en ese casting de las teles que no se postulaba como presidente presentó como guion en los platós la Constitución. Explicó (ahí sí hay pruebas) que el capitalismo no conoce límites, por lo que la nueva política tiene que ser reformista y revolucionaria en lo institucional.
Que los derechos fundamentales son irrenunciables. Es cierto que han fallado otras fórmulas o experimentos. El marxismo, que un tiempo abrazó el socialismo, quedó fuera de juego y la cooptación de las políticas liberales hirió gravemente a los socialdemócratas y la derecha es una máquina de crear desigualdades. 
Para la ciudadanía, según apresuradas encuestas, el resultado del circo televisivo se explica  con un “el PSOE salva el debate, Ciudadanos no logra imponer su mono tema –Cataluña–, Casado pierde una oportunidad e Iglesias reivindica el valor de la Constitución y recupera protagonismo”, Si vamos un paso más echamos de menos una reflexión sobre lo que no se dijo y el empobrecimiento de la política, convertida en una jaula de grillos. Nos queda la sociedad civil, el hombre de a pie del que hablan los que viven en las antípodas de sus conciudadanos, que demuestra mucha más capacidad para superar temores y mentiras. 

El teatrillo deja claro el panorama
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