• Miércoles, 15 de Agosto de 2018

Pesadilla en Barcelona, proclama Cercas en las páginas de “El País”, advirtiéndonos además, de que el servicio secreto alemán denuncia el apoyo de Rusia al independentismo catalán. 

Pesadilla en Barcelona, proclama Cercas en las páginas de “El País”, advirtiéndonos además, de que el servicio secreto alemán denuncia el apoyo de Rusia al independentismo catalán. 
O sea, la pescadilla que se muerde la cola. Y es que nos hablan de las simpatías del “president” a los fascismos de Italia y Alemania, en el mismo período de tiempo en que los vencedores del golpe de Estado en España estaban a partir un piñón con nazis y fascistas. 
Por lo menos resulta curioso. Son pesadillas de la historia que, en unos casos, salen a la luz y en otros permanecen encerradas, o enterradas, en la desmemoria. 
Maldita memoria que hasta ahora la escribían los vencedores, pero que ahora tienen que, con todas las cautelas, medirse con las redes sociales, con la opinión pública y la versiones y opiniones de la ciudadanía a la que no le vale eso de “son cosas del siglo pasado”, cuando se cita la corrupción o el manido “todos son iguales”
Pero hay más pesadillas en este perro mundo: la matanza de palestinos, las bravuconadas de Donald Trump, el autismo de Naciones Unidas y el negocio armamentístico español, que bate el récord de ventas (cuatro mil cuatrocientos millones de euros) a países con escaso bagaje democrático. 
Y nos dicen las encuestas que España se instala en el pesimismo. No es de extrañar que así ocurra en un país en el que, seguimos con la estadística, casi dos millones de ciudadanos renunciaron a tomar fármacos por no poder pagarlos y otros tantos renuncian a enchufar la plancha o la calefacción “por el manejo que hace el Gobierno español en el recibo de la luz”, cita literal de Bruselas que confirman nuestros compatriotas. 
Añadan ustedes que el presupuesto para la la atención primaria se ha reducido un 11,6 por ciento en relación con lo presupuestado en 2009. 
Sumen que las cantidades dedicadas a la prevención sufrieron un recorte del 34 por ciento. Claro, dirán ustedes, es por la crisis. 
Según y cómo: un macro contrato a dedo, vía convenio por veinticinco años en el sector de la formación aeronáutica, incluía  la construcción de un hangar que costó setecientos cincuenta mil euros. 
Otro negocio de la Universidad Rey Juan Carlos, investigada por diferentes motivos (¿recuerdan el máster de Cristina Cifuentes?) y lo que te rondaré morena. No vale la amnesia o cerrar los ojos. Hay que enfrentarse a ellas, a las pesadillas.