• Sábado, 18 de Agosto de 2018

Peatones en peligro de extinción

escribo por encargo de un importante número de paseantes

escribo por encargo de un importante número de paseantes que, cada jornada, sortean los peligros de compartir un poco de asfalto (las aceras) con ciclistas, patinadores de toda clase (¡nunca pensé que había tantas clases de patines!) ciudadanos que pasean a perros con collares extensibles, alguna moto aparcada; grandes floreros situados en lugares que impiden el tránsito, las terrazas y otros colegas que también luchan por sobrevivir en esa jungla.
Y esa guerra diaria se hace más cruenta en verano. De ahí, esa llamada de los peatones pidiendo a la autoridad que ponga un poco de orden en esa parte de la ciudad que son las aceras.
En el fondo es pedir que cumpla con su deber y sus propias ordenanzas. Por ejemplo el artículo 57 que dedica el siguiente párrafo a los ciclistas que: en el espacio compartido con los peatones deberán llevar la bicicleta ajustada al paso de los peatones, los cuales siempre tendrán prioridad en caso de conflicto”. O sea llevar la bici de la mano, pues a la velocidad del peatón acabarían en el suelo. En León la ordenanza añade alguna peculiaridad: en las aceras de menos de tres metros, tendrán prohibida su circulación (o sea de la mano y despacio), norma que se hace extensible a esos patines eléctricos (imagino que se llamarán así) y otros “artefactos” que circulan por ahí como todo peatón conoce y padece.
La Dirección General de Tráfico preparaba en 2013 unas normas para los ciclistas que (decía su máximo responsable) tendrán que formarse para usar vías públicas (sic) añadiendo que “hay que regular la velocidad a la que se mueven”
Naturalmente que conocemos las dificultades de los ciclistas cuando circulan por las calles donde sus enemigos son la doble fila y el incivismo de muchos conductores, por lo que es necesario –precisamente por eso– delimitar el campo de cada uno de los sectores que ocupan las calles: peatones, ciclistas y motoristas, el coche y el transporte urbano.
También sabemos que el sistema municipal de “préstamo” de bicicletas abrió un nuevo horizonte para los aficionados a las dos ruedas y también hay que reconocer la aparición de nuevos carril-bici que ampliaron la oferta a los ciclistas y estamos alerta a la promesa del municipio: “el ayuntamiento llevará a cabo un asesoramiento a ciclistas y viandantes para fomentar el respeto mutuo”. Estamos a la espera pero mientras que se cumpla la ordenanza.