viernes 4/12/20

Fulanito y sus fulanas/os

Hace unos días, Benjamin Griveaux, candidadto de Emmanuel Macron a la alcaldía de París, dimitió tras publicarse un video sexual del que era protagonista. Y unos días antes, Michael Fallon, ministro de defensa británico, tuvo que hacer lo propio por salido acosador recalcitrante. No dimitió el Clinton por una “aspiración” de la Mónica Lewinsky en la Sala “Oral”; pero si el español Carlos Dívar, que fue presidente del Consejo General del Poder Judicial, presidente de la Audiencia Nacional, y presidente de la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo, por irse de gira sexual con un novio suyo a hoteles de lujo en países asiáticos, pagados con dinero público. Una forma elegante y barata de tomar por saco. Tampoco dimitió Mariano Rajoy, cuando se filtró un video suyo bailando castamente suelto con un tipo, en la boda gay de Maroto, del Partido Popular. ¿Con qué iba a bailar, el pobre, si no había “fémias”? ¡Puagh! ¿Y a qué viene toda esta mierda previa? Verán: La pichula parece que tiene vida propia sobre sus portadores, y piensa en lo suyo, por delante o por detrás, y actúa en consecuencia por instinto de fornicación. Luego, cuando se filtran en vídeo, o se conocen sus hazañas, perjudican a sus propietarios. ¡Vamos; que los joden bien! y, claro, algunos dimiten. Y aunque protesten por revelar su jodida intimidad escarnecida, será mejor que jodan a quien puedan, menos a quienes les pagan el sueldo por trabajar, y nunca por trajinar. Felicito a quienes los descubren.

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