jueves 28/1/21

“Todo va a salir bien”

En mi combaten el entusiasmo por el manzano en flor y el horror por los discursos del pintor de brocha gorda…”. Es una estrofa de “Malos tiempos para la lírica”, el poema de Bertolt Brecht símbolo del combate contra Hitler -“el pintor de brocha gorda”- que estaba destrozando toda esperanza. 
Salvadas las distancias, el virus chino parece un trasunto del Fürer y su credo que destroza ahora nuestros proyectos y amenaza sueños, ilusiones y esperanza en el futuro. 
Estamos en el octavo día de reclusión, una experiencia desconocida, que es la circunstancia orteguiana que está condicionando ahora nuestras vidas y determinará nuestras costumbres y comportamiento en el futuro. Nada será igual. El Covid-19 abre un tiempo desconocido que dejará muchas víctimas, una economía maltrecha con más desigualdad, precariedad y paro y cambiará modos de vida y de relación.  
Lo más duro de la reclusión es ver al país bloqueado y a la gente de brazos caídos, abatida y triste. Salvo las decenas de miles de empleados públicos y privados –con los sanitarios en primera línea– que trabajan con una profesionalidad y entrega admirables arriesgando su integridad física y síquica, todo está paralizado.  
Como si una gigantesca escayola inmovilizara a todo el cuerpo social para dejar una “España confinada” que presenta un espectáculo desolador, tan tétrico y desolador como el de las ruinas de Itálica que inspiraron a Rodrigo Caro. Parafraseando la Canción del poeta de Utrera, “estas Fabio, ¡ay dolor! que ves ahora, calles vacías, empresas cerradas, gentes recluidas… eran hace pocos días ciudades bulliciosas, empresas productivas y gente alegre y divertida”.
Y volverán a serlo. Tengo delante un cartel realizado por un niño con la leyenda “todo va a salir bien”, porque en este confinamiento está aflorando lo mejor de los españoles.  Gustavo Adolfo Bécquer, desde su tristeza profunda, alimentaba el optimismo en la Rima IV: “…mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan, mientras haya esperanzas y recuerdos…, mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías, mientras haya en el mundo primavera, ¡habrá poesía”. El poeta otorga fuerza eterna a la poesía, la medicina emocional que todos poseemos para expresar los sentimientos más profundos, que también impulsa nuestra vitalidad.  
¡Habrá poesía!. En Galicia lo decimos de manera más prosaica: “nunca choveu que no escampara”, un viejo dicho al que nos agarramos cuando las cosas vienen mal dadas. De modo que volverán “buenos tiempos para la lírica” y juntos saldremos de esta para recuperar el ocio y la cultura, la diversión y el trabajo…, para recuperar la actividad que nos falta. Ojalá escampe pronto.    

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