lunes 17.02.2020

Riesgo de pobreza

inalizamos el año con una esperanzadora noticia que tiene referencia directa con los hogares: el descenso del riesgo de pobreza y exclusión social. Por primera vez en mucho tiempo los datos estadísticos sitúan a los indicadores por debajo del 20,26% que se estuvo registrando en los últimos ocho años dejando la tasa central en el 18,95 por ciento.
Esto quiere decir que se ha dado un paso importante pero que nos alerta de que el problema sigue existiendo entre la población gallega con una desigualdad en lo relativo a los ingresos algo que sigue incidiendo en demasiados hogares con serios problemas para llegar a final de mes, cifrándose estos en él 46,28 por ciento.
Las referencias estadísticas proceden del indicador Arope que mide el riesgo de pobreza, la privación material severa y la baja intensidad de trabajo en los hogares. Se trata de un descenso importante por tercer año consecutivo en lo relativo a las tasas de pobreza y exclusión social, demarcadores para saber la situación de una población como la gallega que se enfrenta a diario a las dificultades para poderse mantener a flote según los parámetros habituales. Unas cifras que hablan de que la mitad de los hogares gallegos ingresan menos de 1.958 euros al mes. 
La tasa más alta de pobreza se registra en Ourense con un 20,51 por ciento, y también se presenta un dato muy significativo que viene siendo denunciando por los colectivos que se encargan de trabajar con los más desfavorecidos como es que aumenta de forma alarmante el número de mujeres en situación de pobreza y con una tasa del 15,95 por ciento.
Al final estos son únicamente datos. Son números, pero demarcadores de que la auténtica realidad es que la pobreza podría incrementarse más si no sabemos o no queremos ponerle freno. Sin crecimiento económico es imposible la estabilidad de las sociedades, como también son necesarias las políticas redistributivas y de justicia social. 
Los empobrecidos siguen estando ahí. La pobreza es una realidad. No podemos mirar para otro lado, y mucho menos hacerlo las personas que manejan los presupuestos económicos y aprueban leyes con las que se les puede ayudar.

Riesgo de pobreza
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