Miércoles 21.11.2018

Una Marea que marea

La advertencia que el concejal Lema hizo a los vecinos de Santa Lucía

La advertencia que el concejal Lema hizo a los vecinos de Santa Lucía no le compete, lo que le inhabilita para seguir en el cargo, aunque el alcalde mire para otro lado en lugar de sustituirle. Los vecinos exigen lo que necesitan y el Ayuntamiento tiene la obligación de intentar cumplir lo que sus vecinos desean y que llevan tiempo reclamando. Ya antes de su entrada en palacio municipal era un proyecto aprobado pero que la Marea está mareando.
Sí el señor Lema va por ese camino, se equivoca. El pueblo es soberano y sabe elegir. Visto lo visto, no tiene el beneplácito popular para repetir mandato, tampoco es competencia de la Marea diseñar lo que compete a la autoridad municipal. Esta salida de tono también invalida su posición como representante municipal ante los ciudadanos, debido a que fue elegido por el pueblo. Toda la corporación se debe a su mandato y no a demostrar una prepotencia que no justifica su omisión de una obra cuya realización se aprobó. No pueden marear al pueblo que los eligió. Sus decisiones cuentan con el apoyo de los socialistas, lo que supone un doble juego político que tendrá sus consecuencias en las próximas elecciones, al ser, unos artífices de la inacción municipal y otros cómplices de su dejadez.
Tampoco los concejales de la Marea tienen por qué atacar de alguna forma, con segundas intenciones, si el presidente de la asociación es o fue militante de otra formación política. Esto también les invalida para el puesto que ocupan en el municipio, al hacerlo públicamente y dando a conocer la doble vara de medir. Ningún representante público debe tomar represalias contra un ciudadano por su color, raza, religión o afinidad política, así lo indican las leyes y la Constitución.
Sin lugar a dudas a los ediles actuales les queda muy grande la representación que lograron y no saben cómo actuar. A veces muestran salidas de signo totalitario que van contra los principios de la sociedad democrática y dan tumbos en la creencia de que el Ayuntamiento es solo de ellos y no del pueblo. Están en un grave error de principiantes, faltos de experiencia y de respeto hacia los demás.
Como responsables municipales no pueden hacer ningún proyecto ni proposición en nombre del partido o formación a la que pertenezcan; solo es competencia del municipio, lo que se estaría infringiendo la ley de responsabilidad municipal, en la que solo tiene cabida en los órganos regulados del Ayuntamiento. Si se celebra la anunciada asamblea no podrán ir en representación del Ayuntamiento. Los ediles propuestos lo tendrán que hacer en nombre de la formación y esta no tiene capacidad para afrontar proyecto alguno para realizar un mercado-centro de salud, debido a que la exposición es responsabilidad municipal y debe ser aprobado más tarde en el pleno con el informe de la comisión pertinente y el estudio del arquitecto municipal. Todo lo demás queda fuera del plan urbanístico de la ciudad.
Así las cosas, solo se ve en este asunto una manera de prolongar lo injustificable para al final quedar en nada y dejar el trabajo para la corporación entrante el próximo año. La Marea hace un flaco favor a la ciudad y solo por ello se le recordará.

Una Marea que marea
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