miércoles 21.08.2019

Truco o trato

Ni estamos en Halloween ni los niños andan por ahí preguntando ¿truco o trato? y reclamando caramelos. Por los parlamentos españoles lo que se lleva estos días es el disfraz: Pedro Sánchez de hombre de Estado, Albert Rivera de ausente en levitación, Santiago Abascal de sheriff pendenciero, Pablo Iglesias de ministro sin cartera y Pablo Casado de lo mismo me quedo sin gobiernos. Y la pregunta no es truco o trato sino susto o muerte. Es decir, pactos o nuevas elecciones, acuerdos imposibles o gobiernos en minorías. Con la moción de censura, asomando como un iceberg, como arma permanente en manos de los más pequeños.

Me cuesta trabajo pensar que Sánchez e Iván Redondo no saben lo que quieren. ¿Hay truco? ¿Están tensando la cuerda con Iglesias para que al final acepte estar pero sin estar? ¿Tiene los tiempos marcados o es verdad que puede convocar nuevas elecciones que darán más votos a PSOE y al PP pero que no cambiarían la igualdad de fuerzas entre izquierda y derecha y no eliminarían la necesidad de contar con independentistas y filoetarras? De momento, Borrell que estaba preparándose para ser el número dos de Europa, renuncia a ser eurodiputado y se queda de ministro de Exteriores. Luego lo de repetir elecciones no parece que esté en la cabeza de Sánchez. 

¿Cuántos ministros más están confirmados? De momento, ninguno ha empezado a recoger sus cosas, tal vez porque la situación se puede alargar, incluso hasta septiembre. Otro año sin Presupuestos, tirando de lo que aprobó Rajoy que, para los socialistas, era un desastre. Sin presupuestos y sin cambiar en lo sustancial las políticas de Rajoy. Dos años sin presupuestos, bajo una inestabilidad política que está dañando nuestra economía y que tiene sumidos en la incertidumbre a casi todos. El presidente de la CEO, Garamendi, y el de la patronal catalana Foment del Treball, Sanchez Llibre, están de acuerdo en que necesitamos ya un Gobierno estable y solvente, capaz de acometer las reformas imprescindibles, y no ven otra opción que la de Sánchez como presidente. No la hay. Y les encantaría que Ciudadanos y el PP se abstuvieran. No les falta razón, aunque no les van a escuchar salvo que Rivera se vea con la pistola apuntándole a la cabeza. Pero que Sánchez sea presidente, sin apoyos o con apoyos indeseables, no es ninguna garantía de estabilidad y de moderación. Ni de poder pactar esas grandes reformas que el país necesita.

¿Y si ya hay trato con Pablo Iglesias y con los demás aunque esté escondido? El líder de Podemos ha dicho que el acuerdo está cercano y no sabemos si es un farol o que las cartas ya están repartidas y él sabe la jugada que tiene. Y, aunque no tenga que ver, al menos no directamente, Otegui gana peso en Navarra de la mano de los socialistas, y se asoma a la tribuna de TVE en horario estelar de la mano de Rosa María Mateo. Mala señal. Por cierto, desde que llegó Mateo, TVE y Radio Nacional caen y caen en audiencia y en autoridad, lo que indica que el sectarismo nunca es bueno, lo practique quien lo practique. Hemos perdido dos años por culpa de la inestabilidad política y no parece que vayamos a mejorar mucho en el futuro inmediato. Pero seamos optimistas y creamos en lo imposible.

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