jueves 3/12/20

El caos de la emigración

Tenemos un Gobierno más preparado para la propaganda que para hacer frente a los problemas reales. El flujo constante de migrantes que arriban por centenares a Canarias está resultando el espejo dramático en el que se refleja la incompetencia del Gabinete ministerial. Tres ministerios con sus ministros y sus respectivos asesores -Interior, Exteriores y el de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones- , tienen competencias sobre emigración pero ninguno demuestra competencia a la hora de prever la llegada masiva de migrantes a las costas de Gran Canaria. Hasta el quince de octubre habían llegado 8.100 personas, un mes después ya eran 16.760. En plena segunda ola de la pandemia en las dos últimas semanas han llegado tres mil más de los cuales algo más de dos mil se hacinan en un espacio minúsculo en el puerto de Arguineguín, en la isla de Gran Canaria.

Ante semejante desbordamiento las autoridades locales han puesto –con razón– el grito en el cielo. Una llamada de atención que de momento ha caído en el vacío, sin otra consecuencia que la constatación de que el Gobierno gestiona mal los problemas reales.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez se estrenó con una sobreactuación a favor de los migrantes que viajaban a la deriva en el barco “Aquarius”. Montó un gran despliegue político-mediático en el puerto de Valencia, con la vicepresidenta Carmen Calvo en primera línea de las cámaras de la televisión y cuando se apagaron lo focos, el Gobierno se olvidó de que muchos más seguían llegando a nuestras costas.

La pandemia no ha sido un factor de disuasión. La miseria sigue empujando a miles personas a jugarse la vida haciéndose a la mar. En el Mediterráneo y ahora también en el Atlántico intentando llegar a Canarias desde el sur de Marruecos y Mauritania. Rabat ha cerrado los pasos de Melilla y de Ceuta y los cayucos se hacen a la mar más hacia el sur y Rabat deja hacer. Tiene abierto el conflicto armado con el Frente Polisario y resulta que a Pablo Iglesias, vicepresidente del Gobierno -un hacha de la diplomacia- se le ha ocurrido pedir que se celebre un referéndum en el Sáhara que Marruecos reclama como propio.

La respuesta de Rabat está a la vista en el puerto de Arguineguín. dada la incompetencia demostrada hasta la fecha por los tres ministerios a los que concierne la emigración sería el momento para que Pedro Sánchez comisionara a Iglesias enviándole a Canarias con plenos poderes para resolver el problema. Seguro que veríamos un gran programa de televisión mientras los migrantes seguían llegando a las costas de Canarias... porque la culpa del hacinamiento sería cosa de la oposición. 

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