Sábado 23.03.2019

Un año después

la prueba más palpable de que una parte de la sociedad catalana

la prueba más palpable de que una parte de la sociedad catalana está enferma es que hayan querido celebrar, con el uso de la violencia callejera en muchos casos, el primer aniversario de un día que fue muy triste para todos, pero especialmente para el conjunto de la sociedad catalana. Hace un año, los independentistas pretendieron celebrar un referéndum sobre la independencia de Cataluña, a todas luces ilegal, declarado así por los tribunales de justicia, y que el Gobierno no llegó, por incompetencia, a impedir del todo, porque ese día, hubo urnas y hubo votos.
Transcurrido un año desde aquellos episodios, ¿en qué punto nos encontramos del denominado “proces”? Pues, de momento, con el Puigdemont huido en Bélgica junto con algunos de sus consejeros y otros dirigentes independentistas en la cárcel, pendientes de un juicio que previsiblemente se celebrará a finales de este año o comienzos del próximo.
El “hombre paja” de Puigdemont, Quim Torra, y sus adláteres siguen empeñados en continuar con un proceso independentista, sin querer admitir que este no tiene futuro, porque el Estado es más fuerte que ellos. En este año también se ha producido un hecho muy relevante que afecta directamente al pulso secesionista. Me refiero a la llegada de Sánchez a la Moncloa tras sacar adelante su moción gracias, entre otros, a los apoyos recibidos de los independentistas catalanes.
Sánchez y su Gobierno han querido mostrar su cara más amable ante los separatistas, con los que no han dejado de tener gestos de simpatía y acercamiento. El resultado es nulo, porque Puigdemont, Torra y compañía siguen en sus trece, queriendo hacer efectiva la proclamación de la República de Cataluña. Siguen en el desafío a la ley, al Estado de Derecho, y esto, en democracia, solo se combate de una manera: aplicando con toda la contundencia posible esa ley y utilizando todos los instrumentos que el Estado de Derecho permite para impedir que unos irresponsables, en el sentido literal del término, políticos se salgan con la suya.

Un año después
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