• Sábado, 22 de Septiembre de 2018

Los planes de Sánchez

cuando ganó la moción de censura, Sánchez desveló cuál iba

cuando ganó la moción de censura, Sánchez desveló cuál iba a ser su calendario al frente del Gobierno: primero, lograr cierta estabilidad institucional, tomar algunas medidas de carácter social y después convocar elecciones. Tras su aterrizaje en la Moncloa, parece que ese calendario sufrirá alguna modificación, lógicamente en la parte en la que el presidente tiene la competencia exclusiva: disolver las Cortes y convocar a las urnas.
Si Sánchez puede, o dicho de otra forma, si los independentistas catalanes le dejan y no le ponen en una situación imposible de mantener, agotará la legislatura. Eso es entendible desde los intereses políticos y partidistas del propio Sánchez y del PSOE, porque tener el BOE y todos los resortes que el poder te da, es un caramelo bastante apetecible como para renunciar a él. Basta con ver la cara de satisfacción que lucía el presidente en su encuentro bilateral con Macron en el Eliseo, o su reunión al día siguiente con otros líderes europeos. Por cierto, buena imagen la que proyectaba un presidente hablando inglés y francés con sus colegas europeos, y no necesitando intérprete.
Si Sánchez consigue aguantar estos dos años en la Moncloa, su partido puede comenzar la remontada después de haber tocado fondo en las elecciones de 2015 y 2016. Por medio hay ya prevista una triple cita con las urnas: europeas, municipales y en trece comunidades autónomas. Una prueba de fuego para todos los partidos. No parece que antes de esa fecha Sánchez se vea obligado a convocar elecciones generales, por lo que esa triple elección de mayo de 2019 servirá también para ver cómo ha rentabilizado su llegada al poder.
No necesita tampoco adoptar grandes medidas, porque con 85 escaños su margen para aglutinar mayorías es muy estrecho. Basta con que siga con su política de gestos que hasta la fecha han tenido buena aceptación por parte de la opinión pública –un Gobierno con más mujeres que hombres; aceptación del “Aquarius”, anuncio de la retirada de los restos de Franco del Valle de los Caídos– para ir ganando tiempo y recuperando al electorado que el PSOE perdió en estos años. El único problema grave que tiene por delante es Cataluña, y ahí, por mucho que quiera, hay líneas rojas que nunca podrá traspasar si no quiere tener en frente a una parte importante de la ciudadanía y de su propio partido.