sábado 28/11/20

Calviño y la ciencia ficción

La vicepresidenta económica insiste en que desde mayo la economía española está en fase de recuperación. Calviño aseguró que en el 4º trimestre el PIB crecerá un 1,5% y algo menos en el 3º trimestre. Hay que recordar, que en el segundo trimestre del año la economía sufrió la mayor caída que se recuerda, que el tercero ha sido un auténtico desastre por la inesperada segunda ola del coronavirus y que el cuarto no pinta nada bien. Los nuevos brotes han traído restricciones a la movilidad, límites en los aforos e incluso cierre de la restauración.

Es complicado concluir que las cosas van mejor viendo la ruina del turismo y de todos los sectores que arrastra, la bajada del consumo de los hogares, la falta de ingresos de empresas y autónomos y la escasa liquidez de la que disponen la mayoría de pequeñas empresas. De hecho, la Asociación de Gestores acaba de cifrar en más de 300.000 los puestos de trabajo que se van a perder de aquí a final de año. La mayoría de las empresas ya piensa en no acogerse a los ERTE para poder despedir, ante la imposibilidad de mantener sus negocios. Y otro dato escalofriante, a fecha de hoy, ya han cerrado más empresas que en ningún otro país de la OCDE.

El optimismo de Calviño resulta sorprendente y hasta insultante y visto el Plan Presupuestario enviado el pasado jueves a Bruselas hasta lo ha puesto por escrito. Unas cuentas que están más cerca de la ciencia ficción, absolutamente alejadas de la realidad, y que se olvida de partidas importantes de gasto a la vez que estima ingresos que difícilmente se van a recaudar. Veremos la respuesta de Bruselas y el proyecto de Presupuestos que aún negocian los socios de gobierno. En ese texto puede estar la trampa para los ciudadanos.

Subidas del IVA, supresión de beneficios fiscales, cambios en el IRPF y otras sorpresas para empresas y autónomos. Es evidente es que el agujero de las cuentas públicas y la deuda acumulada serán un lastre por años y, lo peor, no se ve ningún plan serio de modernización de la economía española. Ni siquiera los fondos que se pedirán a Europa, si llegan, podrán cambiar el rumbo a un Gobierno que desde que tomó posesión sólo ha tenido una obsesión: machacar a los que crean riqueza y puestos de trabajo y crear el espejismo de que nadie quedaría atrás con medidas como el Ingreso Mínimo Vital. 

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