Jueves 21.03.2019

Carta abierta de una mujer a los hombres (y II)

El culpable es el hombre, no hay justificación alguna para un crimen, jamás es el método a seguir ni el remedio, matar a una persona es lo último. De nadie es la vida del otro, pero también es cierto que detrás de quien sujetó el arma está el sistema judicial que en caso de divorcio existiendo vivienda unifamiliar, debiera dar un plazo de un año para que ambos tanto el custodio como el otro cónyuge, se fueran de alquiler, la abandonaran y se pusiera a la venta, repartiendo los beneficios para que pudieran continuar ambos su camino cada uno con lo suyo porque esa casa la ganaron los dos. No lo estoy justificando, estoy intentando dar soluciones para ser justos.

El sistema penitenciario también está detrás de esos enfermos, de esos violadores que son encarcelados y no son sometidos a un tratamiento de rehabilitación psiquiátrico y debiera existir un control de que realmente están curados para incorporarse a la sociedad. Por ello la prisión revisable permanente debería ser para todos los violadores y asesinos de mujeres independientemente de la edad de la víctima. El sistema también está detrás de esas mujeres que sienten y denuncian que sus vidas corren peligro y solo emiten una orden de alejamiento.¿ En serio un papel va a detener a un hombre, herido en su amor propio, que sea una “asquerosa” que lo abandona por otro? Demostrado está que no funcionan, porque ese pacto de estado... sigue siendo papel. Y la sociedad también está apuntando y permitiendo cuando mira para otro lado y los vecinos o transeúntes no denuncian. ¿Y qué se está haciendo por las mujeres que con más de 50 años sufren en sus hogares el maltrato físico y psicológico, sintiéndose prostitutas de sus maridos, porque no pueden dejar el hogar para incorporarse al mundo laboral sin preparación ni medios? Dependen de ellos y es un círculo vicioso. Y el estado también está detrás por no vigilar y abolir los programas cuya temática es el insulto y la crítica de la vida de los demás, de los anuncios publicitarios que siguen usando a la mujer como reclamo despreciándola, y las canciones que incitan al sometimiento y la violencia. Y también está detrás el sistema educativo incitando a disparar en un futuro con esa pistola a las nuevas generaciones que no ven el lobo cuando sus novios les preguntan: ¿Dónde estás? ¿A dónde fuiste? ¿Qué haces?… No es amor, es control, no ven las señales de lo que vendrá porque el sistema educativo en prevención es un desastre y los profesores, jueces, policías, juzgados reclaman más medios y todo cae en saco roto…

Es necesario una catástasis urgente en todo el sistema. Y somos nosotras las que debemos alzar la voz, pero os necesitamos. No es un enfrentamiento, repito es reconocimiento, ayuda e implicación. Ser vosotros los primeros en aborrecer las conductas que generan desigualdad y violencia hacia nosotras. No os jactéis con el amigo que le da una bofetada a su novia…  Denunciar los abusos que se cometen dentro de vuestra empresa hacia nosotras, dar un paso al frente diciendo ¡Basta ya!. No vayáis a establecimientos donde solo utilizan mujeres de reclamo, no trafiquéis con la dignidad de las mujeres, dejar de comprar servicios sexuales. Valorar el esfuerzo de vuestra compañera de trabajo, exigir el mismo trato que para vosotros, porque ya lo dice el dicho: lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie y cuando lleguéis a casa no os limitéis a pedir la cena, hacerla juntos, compartir el fregado de esos platos y lo más importante, educar a vuestros hijos en el respeto e igualdad de condiciones hacia su hermana, porque esa la semilla que germinará, el antídoto para acabar con esta lucha, poneos de nuestro lado para tumbar las estadísticas y lograr borrar del calendario el día internacional de la mujer. Escribo con las agallas y la seguridad de que somos complementarios. De las noticias deben desaparecer hechos como la primera mujer torero o la primera mujer capitana de un submarino. Estamos en pleno siglo XXI y creernos, estamos cansadas de que por querer vivir en igualdad y expresarnos nos tachen de feminazis y nos maten. Estamos cansadas de ser menospreciadas, ciudadanas de segunda, de que decidan por nosotras, cansadas hasta la saciedad de recibir insultos y vejaciones. Cansadas que se menosprecie nuestra valía. Cansadas de que se use la fuerza para satisfacer vuestros instintos. Cansadas de ir con miedo por la calle. No es No. Cada vez que matan a una mujer, nos asesinan y debe considerarse auténtico terrorismo, genocidio y las condenas debieran ser consecuentes con el daño que causan.

En 1975 las mujeres de Finlandia se pusieron en huelga, no trabajó ninguna y entonces sucedió un cambio en la sociedad que provocó que se las tuviera en cuenta. Las mujeres somos el motor del mundo y vosotros sois la hélice. Para que este barco funcione debemos subir a bordo en igualdad de condiciones. Deseo con todas mis fuerzas que vosotros nos ayudéis a hacer más grande nuestra voz sin tener que enfrentarnos y paralizar un país para tomar conciencia. España es un país que va envejeciendo a marchas forzadas porque realmente los hombres, que son casi todos los que gobiernan en empresas y estado no ayudan a que la mujer concilie su maternidad y su trabajo. 

El estado (hombres en su gran mayoría) incluso pretenden decirnos que hacer con nuestro cuerpo, con nuestro útero, con nuestras ideas. Nos matan… Nos golpean… Nos degradan... Y os envío el SOS más desgarrador del alma. No nos dejéis solas, Ayudarnos.

No somos vuestras enemigas. Fuimos concebidos hombres y mujeres para complementarnos, no destruirnos. Es más fácil sembrar el miedo que levantar un muro y eso es lo que pretenden, la manipulación, que nos veáis como rivales, usurpadoras, competidoras, relegarnos a los tiempos franquistas y vuelvo apelar a vuestra infancia y a al amor hacia vuestras hijas. ¿Eso queréis para ellas? Un mundo que por ser mujer sean infravaloradas, despreciadas, insultadas, golpeadas, violadas y asesinadas? ¿ Eso deseáis para todas las mujeres del mundo? Yo creo que no. Para cruzar un río sin saber nadar se puede cruzar de dos maneras: Una lanzándose al agua y ahogarse y otra es poniendo piedra a piedra para caminar hasta la otra orilla. Nosotras no queremos ahogarnos, vosotros no queréis que las mujeres que conforman vuestro entorno familiar y laboral se ahoguen o las ahoguen. Pongamos pues esas piedras, vosotros desde la orilla derecha y nosotras desde la izquierda, y crucemos juntos desde el respeto, la consideración, el sentimiento y será un camino para tender los puentes para que las que pasen sepan que ese río se puede cruzar sin miedo y sentirnos iguales y eso sucedió porque hombres y mujeres entendieron que solo la fuerza del respeto, la lucha conjunta, logrará hacernos mejores personas. Porque lo que pedimos es que por ser mujer no nos traten de manera diferente.

Espero que después de leer esta carta luchéis por y con nosotras y gritemos unánimes: Ni una menos, y que al mundo le digáis claro, alto, decididos, involucrados y de todo corazón. Yo soy ella porque ella es igual que yo… ¿Nos dais la mano y vamos juntos?

Carta abierta de una mujer a los hombres (y II)
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