Jueves 15.11.2018
La Opinión de

El embajador pone colorada a Calvo

PACO Vázquez, el coruñesismo hecho hombre, conoce los entresijos de El Vaticano casi tan bien como el mismísimo Espíritu Santo. Ese...

Halloween da alas al clan Kardashian

LAS Kardashian nunca ganarán un premio Nobel, ni siquiera llegarán a ser candidatas. Es verdad que Obama recibió el de la Paz –¡que...

El método de Solari amenaza a Camacho

¿HAY algo más español que Camacho? ¿La tortilla de patata? ¿El toro de Osborne? Aquellas patadas de calidad que repartía con generosidad...

Un trabajo bien raro

A Javier Arenas, que ya está en la tercera o en la cuarta edad, no se le puede negar el tesón, pues se tiró treinta o cuarenta años...

Ramos maltrata a sus compañeros

De cierto entrenador se dijo siempre que de no haberse inventado el fútbol se habría pasado la vida cuidando vacas y sachando patacas....
Artículo destacado

La vergüenza de los ladrones de México

SU identidad es lo de menos. Lo importante eran sus intenciones: robar a los pasajeros de un autobús. El ladrón subió a un autobús en Ciudad de México, sacó una pistola y trató de despojar a los viajeros de sus pertenencias. Hasta ahí todo iba bien, pero en un asiento estaba su madre, lo reconoció y la emprendió a “chanclazos” –así dicen por allí– con él por haberse metido a “ratero”. Poco…
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