Más chinos como los de toda la vida

A los chinos no les gusta el potaje; el racial, eh, que el que se come con cuchara posiblemente ni lo conozcan. Son poco dados a mezclarse con otros grupos étnicos y así salen todos iguales: pequeñitos, amarillos, con los ojos rasgados y con dificultades para pronunciar la “r”. Y no hay trazas de que la situación vaya a cambiar, pues el país busca donantes de esperma que sean buenos comunistas, amen a la patria socialista y apoyen a los líderes del Partido. Vamos que para regalar una semillita hay que soñar con que servirá para engendrar a otro Mao u otro Xi Jinping, el actual presidente. Qué lalos son con tanta puleza de laza. FOTO: el presidente chino brinda por el futuro | aec