Una gran pirotecnia policial

y es que en Galicia parece que no aprendemos. Vemos una macrooperación en la que parece que van a poner a buen recaudo a un histórico narcotráficante y, rápidamente, nos animamos. Nos venimos arriba, confirmamos que la Policía trabaja genial, que los jueces son una especie de superhombres capaces de enfrentarse a las fuerzas del mal a pecho descubierto y que el malo siempre termina pagando por sus fechorías. Sin embargo, luego, la realidad, que es muy tozuda, nos devuelve la desilusión de ver que lo que se creía una gran operación de resultados espectaculares es un poco menos que una chapuza, que ofrece grandes titulares el primer día y grandes desilusiones los demás. Hasta el propio Manuel Charlín, detenido y liberado en apenas unas horas lo define como pirotecnia policial, algo de lo que el, por experiencia propia, sabe mucho. Por lo menos queda el consuelo de la aprehensión de la droga, eso sí fue real.