Una catástrofe que no sirvió para nada

cada 13 de noviembre, los gallegos, y también los asturianos, los portugueses y hasta los franceses, nos acordamos de la catástrofe medioambiental que provocó el “Prestige”. Una marea negra sin precedentes que acabó afectando a casi 2.000 kilómetros de costa después de que se vertieran al mar cerca de 77.000 toneladas de fuel pesado. Es un día triste que tendría que estar marcado en los calendarios como recordatorio de un accidente evitable. Sin embargo, lo más preocupante es que los países y los organismos internacionales apenas han avanzado nada en los protocolos de seguridad para el transporte de mercancías peligrosas. Tanto es así que, ahora mismo, podría producirse un accidente similar y, por desgracia, las consecuencias serían seguramente las mismas.

Una catástrofe que no sirvió para nada

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