sábado 24.08.2019

Vestigios

El pasado martes apareció, en la edición digital del diario “El País”, una noticia que me llamó mucho la atención. Al parecer, el Ayuntamiento de la ciudad de Valencia, está elaborando un proyecto de rehabilitación de la batería de costa de El Saler.
¿Y esto qué tiene que ver con Ferrol?, se preguntarán ustedes...bueno, pues sí...algo tiene que ver...les explico: los cañones de 305 mm que se había previsto instalar allí, debían proceder de una de las torres del “Jaime I”, acorazado que, como bien saben, fue botado en 1914 en el astillero de Esteiro. El motivo no fue otro que, al no ser ya de utilidad a bordo, debido a que el buque quedó destrozado tras la explosión interna que sufrió el 17 de junio de 1937, las autoridades militares republicanas pensaron que era mejor aprovecharlos para la defensa del litoral, seriamente amenazado por la cada vez más creciente actividad de la Flota Nacional.
Según nos cuenta el reputado historiador Artemio Mortera Perez, las autoridades militares republicanas pensaron en distribuir sus cuatro torres artilleras en Rosas, Monjuich, Sagunto y El Saler, teniendo como misión ésta última, la defensa del puerto de Valencia.
Hace bastantes años, cuando di mis primeros pasos en mi trayectoria como investigador naval, me interesé por la cuestión, pues leí en una revista especializada en temas de defensa que la batería había aparecido tras unas obras de regeneración del litoral que se emprendieron en 1998. Al parecer se encontraba enterrada bajo una duna después de su definitivo abandono, allá por el año de 1943.
En aquel momento mi inquietud residía en saber si la torre doble del acorazado de cuna ferrolana se encontraba allí, pero no, no había pieza alguna en su interior. Tras investigar la cuestión, supe que nunca se llegó a instalar (a pesar de llegar a construirse casi en su totalidad la batería) debido a que el fatal curso de la guerra para los gubernamentales lo impidió.
Dichas piezas artilleras acabaron siendo emplazadas tras la guerra en Cádiz (baterías de “Vigia”- Torre núm. 1 de proa-, “Cascabel” - torre núm. 2 de estribor y “Cerro de los Mártires” - pieza n. 1658A-)  y en Mallorca (en un montaje sencillo en la batería de “Cabo Blanco”).
Pero volviendo a la batería de El Saler, no deja de ser paradójico el hecho de que, cuando gobernaba el PP en la capital del Turia, se sopesara la posibilidad de dinamitarla al considerarla un estorbo en la playa; y que tenga que ser ahora la regidora de Compromìs la más preocupada por su conservación, ya que ha solicitado al Ministerio de Transición Ecológica una concesión de 75 años con el fin de rehabilitarla y hacerla visitable, con el argumento, y aquí cito literalmente, de recuperar “[...] el patrimonio de la memoria democrática de la ciudad [...]” al ser aquella la última capital del gobierno republicano. Vivir para ver, ver para creer.
A mí, personalmente, me da igual los motivos que lleven a su restauración, lo importante es que se conserve como patrimonio que es de la historia militar de nuestra nación. Qué pena que en Ferrol no sigamos el mismo ejemplo.

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