• Lunes, 24 de Septiembre de 2018

La purga que de once príncipes y cuatro ministros hizo a principios

La purga que de once príncipes y cuatro ministros hizo a principios de este mes el heredero saudí con el fin de poner coto a la corrupción del reino, quizás pueda retrasar en algo la ansiada firma del contrato para la construcción de los cinco buques de la clase “Avante” que por su gran importancia económica despejaría el futuro a medio plazo de Navantia, pero no es momento de ponerse nerviosos por ello; al contrario, debemos mostrar la serenidad propia del que sabe que su “producto” es el mejor.
En la sociedad actual la “batalla de la imagen” es de las más importantes que se tienen que lidiar, y por ello es necesario, en mi opinión, no exteriorizar en demasía un sentimiento de incertidumbre que no tiene razón de ser.
Navantia ha ofrecido no sólo las mejores y más completas plataformas del mercado, sino que ha conseguido brindar al cliente una solución global a las necesidades logísticas que tendrán aquellas. 
Como reza el proverbio árabe “Los occidentales tienen el reloj; nosotros tenemos el tiempo”, por lo que no nos pongamos nerviosos, dejemos simplemente pasar los días y que las cosas sigan su curso.
Una prueba de la fortaleza de Navantia la tuvimos el pasado 3 de noviembre, y fue la ampliación por (nada más y nada menos) 20 años de su alianza con el gigante aeroespacial norteamericano Lockheed Martin, que no está de más recordar que es el mayor contratista militar de los EEUU. Ahí es nada.
Otro hecho que merece ser reseñado es que ha conseguido llegar a la fase final del concurso de las nuevas fragatas Australianas, a pesar de las presiones que su más directa competidora, la británica Bae Systems, ha ejercido a todos los niveles para que el gobierno de Camberra se decante por ella. Ya veremos qué pasa, pero estoy convencido de que el trabajo bien hecho al final decantará la balanza a nuestro favor.
Creo además que este es el ánimo para que tanto la dirección como los trabajadores puedan pactar su plan de futuro y que se pueda plasmar cuanto antes en un nuevo convenio colectivo que consiga imponer la paz social del astillero. Ojalá sea así y que mis mejores deseos para Navantia para el año que viene se cumplan.