domingo 05.07.2020

Primer encargo

Como vaticinábamos, y contra los negros vaticinios de los agoreros de turno, ya tenemos el primer encargo: el LHD de Turquía. Ahora toca trabajar, y no sólo en el área de ingeniería, pues es seguro que el Astillero Sedef nos encargará todo lo que ellos no puedan asumir, que será bastante, pues su capacidad tecnológica está muy lejos de la que ofrece nuestro astillero.

Como vaticinábamos, y contra los negros vaticinios de los agoreros de turno, ya tenemos el primer encargo: el LHD de Turquía. Ahora toca trabajar, y no sólo en el área de ingeniería, pues es seguro que el Astillero Sedef nos encargará todo lo que ellos no puedan asumir, que será bastante, pues su capacidad tecnológica está muy lejos de la que ofrece nuestro astillero.
Esto se traducirá en horas de carga de trabajo para Fene y nos dará un  poco de margen para esperar nuevos pedidos que, si las últimas informaciones periodísticas son ciertas, son inminentes.
Llegado este punto creo oportuno decir lo que me he estado callando desde hace varias semanas. La actitud de los políticos nacionales, locales y autonómicos durante el tiempo en que se convocaron las distintas movilizaciones sindicales en defensa del astillero ha sido en mi opinión, y por momentos, y no por este orden, timorata, cobarde y demagógica.
No dudaron unos durante la campaña electoral en proclamar que gracias a ellos el trabajo en Ferrol estaría garantizado, pero no contaron con la inacción del Gobierno y con las dilaciones en las resoluciones de los distintos concursos internacionales en los que la oferta de Navantia se perfilaba como la más atractiva.
El justo enfado de los trabajadores que veían cómo pronto se iban a quedar en brazos cruzados y la destrucción de empleo por el cierre de muchas empresas auxiliares movilizó a la sociedad ferrolana y, llegados a este punto, ¿qué hicieron algunos de nuestros políticos?, lo fácil.
Echar balones fuera, atacarse unos a otros de incompetencia, y por último, y para colmo, culpar a la dirección de Navantia de todos los males del astillero, tachando su gestión de incompetente.
Algo se contuvieron cuando Navantia señaló las más de cien acciones comerciales (65 ofertas en el ámbito militar y 46 en el sector civil y eólico) que en este sentido se realizaron en el último año.
En esta crisis ha quedado claro, una vez más, que nuestros representantes políticos no han estado a la altura de las circunstancias, y que a la mínima oportunidad aprovechan para enzarzarse en guerras por completo ajenas al interés real de los ciudadanos.

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