sábado 21.09.2019

Trump promete a Johnson un acuerdo comercial rápido y amplio tras el Brexit

En una cumbre muy inquieta por la tensión comercial, Washington logra cerrar un pacto con Japón
Pedro Sánchez y Begoña Gómez llegan al aeropuerto de Biarritz | fernando calvo (efe)

El presidente de EEUU, Donald Trump, prometió ayer un acuerdo bilateral de comercio “bastante rápido” y de amplio alcance al primer ministro británico, Boris Johnson, una vez que el Reino Unido abandone la Unión Europea.

En su primera reunión desde que Johnson llegó al cargo –aunque se conocían ya–, ambos mostraron una clara sintonía personal, sobre todo por el lado del estadounidense, que mantuvo diferencias con Theresa May y que ayer colmó de elogios al que fue definido como el “Trump británico”, tanto por su alborotado pelo rubio como por su lenguaje y modos populistas.

Johnson “es el hombre adecuado para culminar el Brexit”, afirmó de forma enfática Trump en unas breves declaraciones durante un desayuno de trabajo, en la que insistió en que su amigo será “un fantástico primer ministro”.

Un ancla en el tobillo
Trump y Johnson hablaron sobre todo del acuerdo comercial EEUU-Reino Unido que ambos gobiernos quieren comenzar a negociar lo antes posible cuando se consume la salida británica de la Unión Europea, prevista para el 31 de octubre.

El presidente estadounidense prometió que el acuerdo llegará “bastante rápido”, ya que “no prevemos ningún problema”. “Estamos trabajando en un acuerdo comercial muy amplio y creo que saldrá adelante”, recalcó.

Para Trump, que siempre ha mostrado su apoyo al Brexit, una vez que los británicos salgan del bloque europeo “no tendrán el obstáculo, el ancla alrededor del tobillo”, que según él supone la pertenencia a la UE.

Johnson subrayó por su parte que van “a tener un acuerdo fantástico una vez que solucionemos algunos obstáculos”.

El objetivo de ambas partes es que el futuro acuerdo potencie el comercio bilateral, pero cualquier mejora en la balanza comercial en favor de cualquier lado será a expensas del otro.

En 2018, el comercio bilateral de productos y servicios arrojó un superávit de 18.900 millones de dólares en favor de Estados Unidos, según datos oficiales de Washington.

En declaraciones previas, el primer ministro había dicho que buscará de Washington un mejor acceso a su mercado a una amplia gama de productos británicos, desde vagones de ferrocarril hasta platos de ducha, que actualmente tienen acceso limitado al mercado estadounidense.

Johnson anticipó que “habrá conversaciones duras” con Washington, pero resaltó que hay “enormes oportunidades para el Reino Unido en el mercado estadounidense” que actualmente su país no puede aprovechar.

Un aspecto políticamente muy delicado en el Reino Unido es que Washington pueda exigir a Londres la apertura de su sistema público de sanidad (NHS) a empresas privadas estadounidenses, pero Johnson afirmó que tanto él como Trump lo descartaron. “Hay una unanimidad completa sobre eso”, recalcó.

Ambas partes emitieron un comunicado conjunto en el que destacaron la “relación especial” que mantienen históricamente Londres y Washington, sobre todo en seguridad y defensa, y destacaron que el Brexit ofrece “muchas oportunidades para produndizar nuestra relación económica y comercial”.

La cumbre del G-7 subrayó ayer su inquietud por las tensiones comerciales, que suponen una amenaza para el crecimiento económico global, una preocupación ante la que el presidente de EEUU, Donald Trump, solo pudo contraponer un limitado nuevo acuerdo comercial con Japón.

Con la economía mundial en plena ralentización y la amenaza de una recesión en Alemania y el Reino Unido, en parte debido al incremento de la tensión comercial del último año entre EEUU y China, pero también por la amenaza de un Brexit sin acuerdo, esta cumbre de Biarritz tenía como objetivo buscar alguna forma de tregua.

Ahora mismo hay “enormes riesgos económicos en el mundo por las tensiones comerciales”, reconoció claramente la canciller alemana, Angela Merkel, en unas declaraciones.

La tensión comercial, alimentada especialmente por Trump y sus sanciones y aranceles a China, pero también con amenazas a la Unión Europea y otros países, protagonizó la primera sesión de la cumbre de ayer.

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