miércoles 24.07.2019

Trump bromea y le pide a Putin que no “interfiera” en las elecciones de EEUU

May aprovecha la cumbre del G-20 para decirle al mandatario ruso que el uso de Novichok es un acto “despreciable”

El presidente ruso, Vladimir Putin, junto a la canciller alemana, Angela Merkel, durante la cena de la cumbre del G-20 | efe

El presidente estadounidense, Donald Trump, bromeó ayer sobre la presunta injerencia electoral de Moscú durante un encuentro con su homólogo ruso, Vladimir Putin, y suavizó sus críticas a aliados tradicionales de EEUU durante la primera jornada de la cumbre del G-20 en Osaka (Japón).
Dos días después de arremeter contra Japón, Alemania y Vietnam, Trump asumió un tono diplomático al encontrarse con los líderes de esos países, mientras reforzaba su cálida relación con Putin y con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

“Van a salir muchas cosas muy positivas de la relación” con Rusia, auguró Trump al comienzo de su reunión con Putin.

La cita tuvo un ligero tono de celebración, porque era la primera entre ambos desde que el fiscal que investigaba la presunta injerencia rusa en las elecciones de 2016, Robert Mueller, cerrara su pesquisa y concluyera que no hubo una conspiración entre la campaña de Trump y Moscú.

Cuando una periodista preguntó a Trump si planeaba pedirle a Putin que no intente influir en el resultado de los comicios de 2020, en los que se juega la reelección, Trump respondió de inmediato: “Sí, por supuesto, lo haré”.

Acto seguido, se giró ligeramente hacia Putin, aunque sin mirarle a los ojos, y dijo con una sonrisa y un gesto de sorna: “No se meta en las elecciones, presidente. No se meta en las elecciones”.

Afinidad
La anécdota demostró una vez más la afinidad que Trump siente por Putin, pero no desató el mismo grado de polémica que el último encuentro entre ambos, hace casi un año en Helsinki, cuando el líder estadounidense puso en duda las conclusiones de sus propias agencias de inteligencia sobre la injerencia rusa.

Mientras, la primera ministra británica, Theresa May, le hizo saber a Putin que el uso del agente nervioso Novichok en Salisbury (Inglaterra) fue un “comportamiento inaceptable” y un acto “despreciable”. La jefa del Gobierno conservador tuvo una reunión bilateral con Putin en la cumbre del G-20 para abordar las relaciones entre ambos países, pero en particular el envenenamiento con Novichok del exespía ruso Sergei Skripal y su hija, Julia, en marzo del año pasado. May comunicó al presidente ruso que el Reino Unido tiene pruebas “irrefutables” de que Rusia estuvo implicada en el ataque.

Por otro lado, el Gobierno alemán aseguró ayer que la canciller alemana, Angela Merkel, está bien de salud y capacitada para cumplir con sus obligaciones, después de que el jueves sufriera por segunda vez en pocos días un episodio de temblores. 

Las imágenes que se pueden ver de Osaka, donde Merkel está participando en la cumbre del G-20, “muestran a una canciller totalmente activa y sana que cumple con su trabajo y con todos los encuentros agendados”, declaró Martina Fietz, portavoz adjunta del Ejecutivo.

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