miércoles 03.06.2020

Baleares es la primera comunidad que trata de “blindarse” al cerrar aeropuertos y puertos, con alguna excepción

La tranquilidad marca el primer día de cierre de las fronteras españolas por la pandemia 
del coronavirus 
Un ciudadano, con mascarilla, en el aeropuerto de Palma | EFE

Baleares procederá a blindar de manera inmediata la entrada o salida de ciudadanos y cerrará mientras dure el estado de alarma por el coronavirus sus puertos y aeropuertos, salvo contadas excepciones, como posibilitar que regresen a las islas los baleares que están fuera o la marcha de turistas a sus países de origen, según adelantaron desde el Gobierni de Francina Armengol.

En una conversación con directores de los aeropuertos y puertos del archipiélago, la presidenta autonómica apostó por la “restricción máxima” en el acceso a Baleares para controlar la propagación del Covid-19.

Armengol anunció que el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana aprobará una orden por la que queda prohibido cualquier vuelo comercial o privado con las islas Baleares desde cualquier aeropuerto nacional, salvo algunas excepciones, y sin salvedad, los vuelos privados nacionales e internacionales.

Además, se prohíbe que bajen pasajeros de los barcos de líneas regulares salvo los conductores de los camiones de mercancías, para garantizar así el suministro de alimentos. Tampoco puede arribar a los puertos de las islas cualquier tipo de embarcación, privada o de alquiler. Mediante esta orden, que entrará en vigor en cuanto la publique el BOE, se garantiza que todos los residentes de Baleares que estén fueran de las islas puedan regresar a casa tras pasar los pertinentes controles sanitarios.

Por otra parte, por el blindaje del país para frenar la propagación del coronavirus volvieron los controles policiales a las fronteras con Francia y Portugal para filtrar el paso de vehículos, una nueva rutina que se desarrolló sin incidentes reseñables.

Tranquilidad, civismo y colas, especialmente en la frontera portuguesa, resumen el balance del día en localidades como Irún (Gipúzkoa), La Jonquera (Girona), Tuy (Pontevedra) o Ayamonte (Huelva), mientras Baleares se prepara para un nuevo escenario con el anuncio de cierre de sus puertos y aeropuertos.

Al margen del transporte de mercancías, solo se permitirá que regresen a las islas los baleares que están fuera o la marcha de turistas a sus países de origen, según ha anunciado la presidenta autonómica, Francina Armengol.

En el caso de las fronteras terrestres con Portugal y Francia, solo se permite el acceso a los ciudadanos españoles, residentes en España, trabajadores transfronterizos, a quienes acrediten causas de fuerza mayor o situación de necesidad y al transporte de mercancías.

 

De Irún a la Jonquera

En la frontera de Irún la jornada se desarrolló con fluidez en los tres pasos, sin restricciones para los transportistas y con el filtrado de los vehículos particulares.

Con controles conjuntos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, se registró alguna cola en territorio francés y muchos tuvieron que dar la vuelta. Los comercios, acostumbrados a una fluida clientela gala, temen el impacto.

En Cataluña, los puntos de control se establecieron en el peaje de la AP-7, en La Jonquera, y en el de la N-II en el núcleo conocido como El Pertús.

El tráfico en La Jonquera lo controlan policías y mossos d’Esquadra, a los que se sumaron compañeros de Francia.

 

Ayamonte

En Extremadura la normalidad y el reducido movimiento de vehículos marcaron el día, con algún que otro despistado que intentó cruzar en su vehículo.

Policía y Guardia Civil, con agentes lusos, piden la documentación en puntos como el de Marvao-Valencia de Alcántara. .

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