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¿Son ilegalidades?

José María Villot |

Diario de Ferrol | 18 de diciembre de 2018

Cuando los jacobinos en 1789 se sentaron a la izquierda del rey estaban constituyéndose como el contrapoder al monarca. Desde ahí la izquierda lo tuvo claro. Al otro lado estaba la derecha con sus intereses y a la izquierda le separaba su ideario. En el centro solo quedaba sitio para los tibios que se iban arrimando a uno u otro lado según soplase el viento. 

Y desde entonces en política se reconoce a  izquierda y  derecha con la excepción del PP que ha conseguido la cuadratura del círculo: son, Casado dixit, de centro derecha, liberales, conservadores y reformistas. La releche. ¿Cómo conservas nada si quiere hacer otra…? Ah... un pan como unas tortas. Ser liberal y de derechas…?  

¿Ser liberal, reformista y de centro derecha, permite arrimarse a Vox?, formación, por cierto, de la que y conocemos a otro personaje, el vicepresidente, condenado por el TS por irregularidades contables. Y es que no tienen rubor en sus soflamas. Por ejemplo cuando Casado dice en A Coruña y ante los suyos, que los gallegos tenemos que votar al  partido que gobernó en toda España. ¿Les suena? En Baleares Rajoy quería ser como Mata; en Valencia como Camps, otra vez acusado, y en Madrid con el charco que dejó Esperanza Aguirre lleno de ranas y, por aquí, al loro con dos o tres asuntos a la puerta del juzgado. ¿Son ilegalidades? ¿Son ilegales sus autores…?

El exministro Fernández Díaz usó hasta 2016 a la policía para ayudar a su partido ¿Eso es legal? ¿Son ilegalidades?  Para evitarnos dudas el señor Feijóo lo dejó claro: el PP hace lo que dice. O sea menos lobos y al asunto. Él, que fue como recuerda la hemeroteca, el primero en adelantarse a los recortes, nos deja una sanidad en guerra con el sistema; una educación que hace grietas y las únicas infraestructuras conocidas son las que aparecen en la publicidad: “Galicia en el buen camino”.

Por el camino, nos recuerda Unicef, que uno de cada cuatro niños gallegos está en riesgo de pobreza. Y los que están en el asunto retocan las cifras ofrecidas como futuras plazas para la administración: de las cuatro mil y pico publicitadas más de mil trescientas son para situar “a los que están ya dentro”.

Mientras los sanitarios que están dentro del Sergas dicen que la situación precisa cambios, don Alberto respalda a los responsables de tanta irresponsabilidad. La famosa charca rebosa ya. Es una gran cloaca. ¿Habrá que ilegalizarlos, pues cometen ilegalidades?

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