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Médicos y allegados llaman a derribar el tabú del suicidio, porque “hablar” del asunto salva vidas

El suicidio sigue siendo todavía hoy algo tabú en un país donde no hace tantos años a aquellos que ponían fin a su existencia se los enterraba a parte, pese a los progresos en los últimos años y la evidencia que apoyan médicos y allegados de que hablar del tema salva vidas. Así lo aseguró en una entrevista a Efe la psiquiatra y coordinadora del ámbito ambulatorio de Salud Mental del Consorcio Sanitario del Maresme (CSdM), Rosa Hernández, que señaló que está muy extendida entre la población la falsa idea de que “hablar del suicidio hace que la gente se suicide”.


La psiquiatra aseguró que es importante “combatir” este tipo de ideas, como que “la gente que se mata no lo dice y quien no lo quiere hacer lo dice”, puesto que comentarios donde una persona expresa deseos de muerte o de desánimo vital pueden ser “señales de alarma” que ayuden a identificar el problema. Hernández destacó que, aunque se suele atribuir el suicidio únicamente a trastornos mentales o al abuso de sustancias, también están en riesgo aquellas personas que, por cuestiones ambientales, pasan por momentos vitales muy complejos o se encuentran en una situación de vulnerabilidad. “La conducta suicida es muy compleja y hay muchos factores que influyen”, ha detallado Hernández, que recordó que cada persona necesita “un plan diferente” para hacer frente a esta casuística. 


Por su parte, la vicepresidenta de la asociación ‘Mans Amigues - Dol pel Suïcidi’, Andrea Millet, explicó que, pese a los avances que se han llevado a cabo en los últimos años, es aún un tema tabú, donde aquellas personas que sufren una pérdida de este tipo todavía tienen que arrastrar estigmas. Además, criticó que, muy a menudo, las personas que sienten dolor tras perder a alguien con quien tenían una relación de amistad suelen sentirse “desautorizadas” ante otro tipo de relaciones afectivas, como pueden ser las familiares. 


La vicepresidenta de la entidad detalló que su organización trabaja para hacer acompañamiento y dar apoyo psicológico a aquellas personas, los “supervivientes”, que han perdido a un ser querido por suicidio. Millet recordó que en muchos casos estas personas sufren un “sentimiento de vergüenza” y, para evitar juicios sociales, se aíslan, lo que, sumado al tipo de muerte y lo inesperado de la defunción pueden llevar al desarrollo de un “duelo complicado”. 


Hernández moderó un debate en mesa redonda “creemos esperanza con acciones” organizada por el CSdM con la colaboración del Ayuntamiento de Mataró (Barcelona), donde también participó Millet, entre otros, en el contexto del Día Internacional para la Prevención del Suicidio que se conmemoraba ayer. 


Otra persona que también participó fue el coordinador del Plan de Prevención del Suicidio de Cataluña 2021-2025 y director de Salud Mental del Hospital Universitario Parc Taulí de Sabadell (Barcelona), Diego Palao, que, en un acto previo en Badalona (Barcelona), lamentó que estos decesos todavía se oculten por la “culpa” y el “estigma” que arrastran.


En este contexto, el director clínico de la entidad Amalgama7, Jordi Royo, detalló que el comportamiento suicida entre jóvenes y adolescentes tiene cuatro posibles vertientes: crisis de la propia identidad, causas psicopatológicas, inducidas por el entorno familiar o causas sociales y/o tecnológicas.  En esta última categoría, Royo citó factores como el acoso y el ciberacoso; así como los retos de las redes sociales. 

Médicos y allegados llaman a derribar el tabú del suicidio, porque “hablar” del asunto salva vidas

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