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No nacen niños

egún las últimas informaciones en España nacen muy pocos niños, la población envejece y los fallecimientos multiplican el número de natalicios. No es nada nuevo, en los últimos veinticinco años venimos arrastrando este problema sin que desde el gobierno se hayan planteado alternativas a medio plazo que pudieran poner solución a este problema que afecta a toda la sociedad. Sin nacimientos no hay quien sostenga las pensiones del futuro, es más, un país que envejece a pasos agigantados está condenado al fracaso social y económico, se vacían escuelas y sobran universidades y profesores. Y todo esto parece coger de sorpresa a algunos políticos que no sé muy bien en qué país viven. En España se hacen más campañas a favor del aborto que de la natalidad, en nuestro país se trabaja intensamente por destruir un modelo de familia que funcionó durante décadas y se plantean y protegen alternativas que en nada benefician la idea de la procreación que garanticen nuestra existencia como sociedad. Si señores y señoras, los jóvenes no pueden acceder a una vivienda ni independizarse de su familia hasta bien superados los treinta años y cuando pueden hacerlo es compartiendo piso con amigos o desconocidos que se juntan para pagar una renta. Un gobierno que plantea ayudas para que los niños de 18 años  compren videojuegos o vayan a un concierto y para ello les “regala” 400 euros es un país desordenado porque los padres de esos jóvenes no pueden pagar sus facturas ni llenar sus neveras mientras sus hijos, desde el sofá, juegan con la video consola que les han regalado con nuestros impuestos. Por si fuera poco, vivimos en un mundo convulso y destartalado que se mueve entre profundas crisis económicas y guerras varias como consecuencia de las cuales no podemos pagar el recibo de la luz ni ponerle gasolina al coche. Ahora se acerca el inicio de un nuevo curso y los padres tiemblan por el precio de los libros y el material escolar que tampoco se escapa del ataque de la inflación salvaje que sufrimos. Y con todo esto en la coctelera, ¿Quién se atreve a traer niños a este mundo loco en el que sobrevivimos? A lo mejor nadie pensó, en este país parece que poca gente piensa. Que no se tienen hijos porque no se les puede garantizar una vida digna, asegurar un plato de comida o unos cuidados apropiados y, en este caso, la no paternidad se convierte en un ejercicio de responsabilidad. Como soy de otro tiempo, recuerdo a familias numerosas, como la mía, en las que desde la austeridad éramos educados en principios, compartíamos ropas y libros y los platos de cuchara, que nuestras madres bordaban, llenaban siete platos o diez si hacía falta. Nada sobraba, pero nada faltaba. Normalmente, a los 25 años uno había acabado su formación y ya se planteaba formar una familia, siempre con el respaldo y la solidaridad de hermanos, padres y abuelos, asumía una hipoteca y no se devolvía un recibo. Pero esos eran otros tiempos, a los que recordamos estas cosas nos llaman nostálgicos y a los que ahora les preocupa la caída de los nacimientos, pero organizan “campamentos sexuales para niños” les llaman progresistas. Yo, como Mafalda, si paran el mundo… ¡me bajo!

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