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No abandonéis

El título de este artículo debía continuar con un: por favor. Pero felizmente los jóvenes de este país han dado la vuelta a la terrible estadística que nos situaba como una de las naciones europeas con mayor abandono escolar.


No es que ahora seamos punta de lanza, pero las cifras se han reducido a poco más del trece por ciento, lo que comparado con 2020 supone tres puntos menos. Han sido años de lenta evolución positiva causada por factores muy claros: una crisis económica que ha hecho casi imposible la incorporación al mercado laboral, salvo con contratos basura y la máxima precariedad, y las imprescindibles ayudas en forma de becas y mayor oferta de la Formación profesional.


Quien no se acuerda de los años de la burbuja inmobiliaria, cuando los jóvenes, sobre todo varones, abandonaban las aulas porque los salarios en la construcción les permitían independizarse. La crisis les dejo en la calle, con escasa formación y sin posibilidad de recolocarse en otros sectores. Decidieron retomar los estudios pero habían perdido tiempo y hábito.


Este fracaso colectivo ha llevado a los responsables de Educación a flexibilizar las exigencias de repetición de curso; entre otras cosas porque la pandemia y las clases “on-line” han puesto muy difícil el seguimiento de las asignaturas para los estudiantes con bajos ingresos familiares.


Aún así, sigue habiendo más de un trece por ciento de jóvenes de entre 18 y 24 años que abandona los estudios sin haber conseguido un título de bachillerato o de formación profesional, lo que dificultará enormemente su futuro.


En un momento económico de dura recuperación, cuando el ascensor social parece haberse quedado atrapado en el primer piso, los estudios básicos son el único pasaporte a un trabajo digno. Casi tan fundamental como las medidas contra la precariedad en el empleo que contempla la Reforma Laboral, pactada por los agentes sociales, y que el Congreso puede no convalidar esta semana por falta de apoyos de los socios de legislatura.


La disparidad de cifras en las tasas de abandono de los estudios entre unas Comunidades Autónomas y otras refleja también los distintos niveles de renta y las expectativas laborales. Andalucía triplica las cifras del País Vasco, por poner un ejemplo. También es destacable que son los chicos, en un 16,7%, los que antes tiran la toalla, frente a un 9,7% de sus compañeras de aula.


En cualquier caso, la mejora en los datos del principal problema educativo que tiene España, no permite lanzar las campanas al vuelo y sigue siendo imperioso ayudar a los jóvenes para que no abandonen el mejor instrumento para su futuro.

No abandonéis

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