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El discurso del Rey

Este apunte se refiere al discurso del Rey pero está escrito antes de que SM Felipe VI entre en millones de hogares españoles para felicitarnos las Navidades. Quiere pues decirse que el cronista no puede escribir sobre lo que todavía no ha sido dicho pero no quiere sustraerse a la costumbre de glosar la tradicional alocución del Jefe del Estado. Con más motivo que nunca en un año cuyo balance desde el punto de vista político está siendo poco ejemplar por haber discurrido tan alejado de la concordia.


Hemos perdido un valor que tanto costó forjar y tanto aportó durante la Transición. Me refiero al consenso que ha sido sustituido por una confrontación que va más allá de la lógica disputa entre partidos. La tarea parlamentaria se ha tornado tan bronca que el Diario de Sesiones del Congreso está plagado de expresiones de corte tabernario.


La responsabilidad está repartida pero la estrategia de la provocación que con tanto éxito inicial introdujeron en el Hemiciclo los portavoces de algunos de los grupos minoritarios -de Gabriel Rufián al Pablo Iglesias de sus primeros tiempos- ha permeado hacia otros partidos. Los diputados se faltan al respeto y no siempre la presidencia de la Cámara acierta a reconducir los debates.


El resultado es un clima político enrarecido que se acentúa a medida que nos aproximamos a las citas electorales. El Gobierno culmina una agenda con leyes de ingeniería social tales como cambiar el Código Penal para rebajar las penas por malversación o suprimir el delito de sedición. Concesiones a los separatistas que han abierto un abismo con la oposición. El presidente Pedro Sánchez, que llegó al poder gracias a la coalición del PSOE con Podemos, ahora ha unido su futuro político a ERC. La renuencia del PP a renovar el CGPJ y nombrar los magistrados que le corresponde para ocupar las plazas prorrogadas del TC ha bloqueado el proceso facilitando al Gobierno sus proyectos para cambiar sin debate las normas para la preceptiva renovación.


El resultado de este conjunto de hechos es que coronamos el año en medio de un clima muy tenso entre los políticos. Tensión que afortunadamente no se ha trasladado a la calle. Los españoles estamos en la tarea de vivir afrontando las dificultades económicas del momento. Que no son pocas. De momento no parece que los mensajes de división que exportan algunos políticos estén calando en el ánimo de la mayoría. A esa mayoría que tiene derecho a mirar al futuro con esperanza es a la que estoy convencido que se dirigirá nuestro Rey en su discurso de Navidad.  

El discurso del Rey

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