martes 10.12.2019

Los partidos chilenos llegan a un histórico acuerdo para lanzar un proceso que establezca una nueva Constitución

Los chilenos decidirán en un plebiscito en abril si cambian la Carta Magna que dictó Pinochet
Uno de los cientos de comercios afectados por las protestas | elvis gonzález (efe)
Uno de los cientos de comercios afectados por las protestas | elvis gonzález (efe)

Los partidos políticos del Gobierno y la oposición de Chile, a excepción del Partido Comunista (PC), llegaron la madrugada de ayer a un acuerdo histórico para lanzar un proceso constituyente inédito para el país, en respuesta a un mes de protestas contra la desigualdad social en la nación suramericana.

El acuerdo “por la paz social y la nueva Constitución”, como lo han bautizado, son dos páginas con doce puntos en los que formulan una vía que hasta ahora no se había probado en Chile para elaborar una Carta Magna.

El proceso arrancará el próximo mes de abril con un plebiscito en el que los chilenos responderán a dos preguntas: “¿Quiere usted una nueva Constitución?” y, en el caso de voto afirmativo, “¿Qué tipo de órgano debiera redactar la nueva Constitución?”.

Para esta segunda pregunta se proponen otras dos posibilidades que suponen un punto intermedio entre el Congreso Constituyente que quería el oficialismo y la Asamblea Constituyente que reclamaba la oposición.

Las opciones son una Convención Constitucional, que estará formada al cien por cien por ciudadanos elegidos para este fin, o una Convención Mixta Constitucional, conformado a un 50 por ciento por ciudadanos y parlamentarios.

“La elección de los miembros de ambas instancias se realizará en octubre de 2020 conjuntamente con elecciones regionales y municipales bajo sufragio universal con el mismo sistema electoral que rige para los diputados”, precisa el acuerdo.

Además, “las personas que actualmente ocupan cargos públicos y de elección popular cesarán en su cargo” al ser designados para esta tarea y, una vez concluida, estarán inhabilitados durante un año para ser candidatos a cargo de elección popular”.

El órgano constituyente “tendrá por único objeto redactar la Constitución”, por lo que “se disolverá una vez cumplida la tarea”. En este proceso se tendrán que adoptar  sus normas y cualquier decisión con un quórum de dos terceras partes.

El plazo para alumbrar el nuevo texto constitucional es de nueve meses, prorrogables por tres meses. El borrador de la Carta Magna tendrá que someterse a referéndum en un máximo de 60 días. En este caso, el voto será obligatorio.

“La nueva Constitución regirá en el momento de su promulgación y publicación, derogándose la Constitución actual”, que rige desde 1980, en plena dictadura militar, por lo que se la conoce como Ley Pinochet.

Jornadas maratonianas
El acuerdo ha llegado apenas una semana después de que el Gobierno se abriera a la posibilidad de reformar la Carta Magna, algo que reclamaban tanto la oposición como los manifestantes.

El punto de partida de las negociaciones fue la propuesta formal que hicieron los partidos opositores el miércoles por la noche a la coalición gobernante, Chile Vamos. Estos respondieron el jueves a primera hora propiciando un intenso diálogo en el antiguo Congreso, en Santiago.

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