domingo 15.12.2019

Áñez asume la presidencia interina en Bolivia y niega un “golpe de Estado”

Los afines a Morales continúan con las marchas y los bloqueos para exigir la dimisión 
de la opositora
Jeanine Áñez saluda tras asumir la Presidencia interina de Bolivia con la oposición del movimiento oficialista MAS | efe
Jeanine Áñez saluda tras asumir la Presidencia interina de Bolivia con la oposición del movimiento oficialista MAS | efe

La presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, aseguró ayer que en el país “no hay golpe de Estado”, en contra de lo que denuncia ante la comunidad internacional Evo Morales desde su exilio.

“Quiero dejar en claro que no hay un golpe de Estado en Bolivia, hay una reposición de la legalidad constitucional”, manifestó en un mensaje de “tranquilidad” hacia la comunidad internacional.

Áñez pronunció su primer discurso a la nación desde el Palacio Quemado en La Paz, en el que dijo que uno de sus primeros objetivos es la convocatoria de elecciones en el plazo “lo más breve posible”.

Un día después de asumir de forma interina la jefatura de Estado, reiteró que su objetivo es recuperar el orden democrático en Bolivia, después de que la renuncia de Morales el domingo sumiera al país en un vacío de poder.

Al respecto, reiteró que su mandato es “estrictamente provisional”, con los objetivos inmediatos de convocar nuevas elecciones y derogar una sentencia constitucional que permitió a Evo Morales presentarse a los fallidos comicios del 20 de octubre.

Jeanine Áñez se comprometió a “limpiar las instituciones” que a su juicio quedaron manchadas por un fraude electoral e insistió en que la única salida son nuevas elecciones, ante una de las crisis más graves en la historia reciente del país.

Esta crisis política y social costó la vida a al menos ocho personas y provocó más de quinientos heridos, en enfrentamientos entre partidarios y detractores de Morales.

Las marchas y los bloqueos continuaron ayer por parte de los sectores afines a Evo Morales que protestan por la dimisión del exmandatario y exigen la salida inmediata de la presidenta interina, Jeanine Áñez.

Una multitud, en su mayoría de indígenas y vecinos de la ciudad de El Alto, llegaron en marcha hasta la vecina La Paz portando la whipala, la multicolor enseña indígena y algunos gritaban la consigna “ahora sí guerra civil”.

Los manifestantes protestaron contra Áñez y la Policía, que se amotinó el fin de semana sumándose a las protestas en contra de Evo Morales.

Algunos grupos intentaron entrar en la plaza Murillo, la sede del Palacio de Gobierno y del Legislativo, y fueron repelidos por la Policía con gases lacrimógenos.

Otro grupo prendió fuego, que luego se pudo controlar, a las puertas de una casa patrimonial situada cerca de la plaza Mayor de San Francisco, donde horas antes se congregaron los manifestantes.

La Policía también intentó repeler a los movilizados allí con nuevas cargas.

Por su parte, el expresidente boliviano Evo Morales hizo ayer desde México un apremiante llamamiento a establecer un diálogo nacional para detener la confrontación en su país, a donde dijo que estaría dispuesto a regresar “si el pueblo lo pide”.

Consideró que en dicho diálogo “pueden acompañar países amigos, organismos internacionales” y exhortó a la ONU a que “no acepte esta clase de golpe de Estado”.

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