Viernes 18.01.2019

Los partidos gallegos encaran la precampaña entre la estabilidad y la renovación

La continuidad en el PPdeG y el BNG y la transición tranquila del PSdeG contrastan con la “pelea” de En Marea

Un momento del plenario de En Marea celebrado en octubre | aec
Un momento del plenario de En Marea celebrado en octubre | aec

Con el año 2018 a punto de terminar, los partidos gallegos afrontan los últimos días de relativa tranquilidad antes de embarcarse en la precampaña electoral que precederá a las elecciones municipales (y europeas) de mayo. Sin embargo, la situación interna de los cuatro partidos que tienen representación parlamentaria es muy diferente. Así, si por un lado se encuentran el PPdeG y el BNG situados en la continuidad y la estabilidad, el PSdeG mantiene su transición tranquila hacia las manos de su nuevo líder, Gonzalo Caballero, mientras que las aguas más revueltas bajan precisamente por En Marea.


Después de un inicio de verano un tanto convulso en la sede popular por los rumores que apuntaban a la marcha de su líder, Alberto Núñez Feijóo, hacia Madrid como sustituto del desalojado de La Moncloa Mariano Rajoy, el PPdeG ha estado realizando cambios ligeros y tranquilos de cara a las elecciones. Y todo ello con la intención de retomar el poder perdido, sobre todo en las grandes ciudades. Razón por la cual salieron del Gobierno autonómico dos puntales de Feijóo como Beatriz Mato y José Manuel Rey Varela para encaminar sus pasos hacia las alcaldías de A Coruña y Ferrol, respectivamente. Cambios, finalmente, realizados sin traumas y con la estabilidad por bandera.

Algo muy semejante ocurre en el BNG, instalado desde hace varios años en manos de los designios de Ana Pontón y con un trabajo que dejó atrás los bandazos y enfrentamientos del pasado –que incluso terminaron por provocar la ruptura de Amio que supuso el nacimiento de nuevas corrientes del nacionalismo gallego– para apostar por una estrategia más lineal y consensuada.

Aunar sentimientos
Mientras, el PSdeG logró este año volver a tener un líder como tal –tras la dimisión de Gómez Besteiro–, un Gonzalo Caballero cuya principal misión era la de aunar los sentimientos de un partido dividido en excesivas facciones. Hasta ahora se mantiene la presencia de personas de diferentes bandos en instituciones y ayuntamientos, pero los socialistas han logrado poner paz entre todas ellas –al menos de puertas para afuera– de cara a mostrar un partido más unido de cara a las municipales.

Cuestión muy diferente es la de En Marea. Precisamente para que esta no coincidiese con la precampaña electoral, el partido decidió adelantar la renovación de sus órganos directivos. Sin embargo, las heridas abiertas en el seno de la formación se mostraron ya en el plenario de octubre como una barrera complicada de salvar. A ello se le sumó la irrupción en Podemos Galicia del diputado coruñés Antón Gómez-Reino, que apostó por una mayor presencia de la formación en la vida orgánica de En Marea. Y así llegaron a unas elecciones primarias que se preveían muy disputadas y que, finalmente, ni se llegaron a celebrar. Los rupturistas esperan todavía a conocer quién llevará sus designios en las elecciones locales tras la suspensión de los comicios internos por una presunta injerencia en el censo de inscritos.

 

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