jueves 22.08.2019

Victoriano Sánchez Barcáiztegui

Retrato de Sánchez Barcáiztegui en el Museo Naval de Madrid
Retrato de Sánchez Barcáiztegui en el Museo Naval de Madrid

Entre los ferrolanos que descansan en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando se encuentra el Capitán de Navío Victoriano Sánchez Barcáiztegui. Nacido en Ferrol, dentro de una familia de marinos, el 23 de abril de 1826, inició su carrera militar al ingresar el año 1839 con 13 años, en la Escuela Naval en Ferrol. Sus primeros años de guardiamarina los pasó embarcado en la fragata Isabel II y otros buques de la Armada hasta su ascenso a alférez de navío en enero de 1844.

En octubre de 1844 se le concedió el mando del guardacostas Terrible. En febrero de 1847 embarcó en la fragata Cortés, visitando Montevideo y otros puertos americanos. Posteriormente Sánchez Barcáiztegui embarcó en el vapor Colón, uno de los buques de la escuadra que transportó al Ejército Expedicionario a los Estados Pontificios el año 1848, integrado en la fuerza en apoyo del Papa Pío IX.  El marino ferrolano fue nombrado Caballero de la Orden de Santiago por su actuación durante las operaciones. 

Tras su ascenso a Teniente de Navío en enero de 1850, Victoriano Sánchez Barcáiztegui se casó con Aurora de Ambrosi Luchi, de la que enviudó pronto. El año 1851 fue destinado de nuevo a Ultramar, embarcando en el bergantín Habanero y vapor Santa Isabel, ambos basados en La Habana, siendo finalmente destinado a la Estación Naval de Santiago de Cuba. En marzo del año 1859 ascendió a Capitán de Fragata siendo nombrado comandante de la fragata Mazarredo, con base en el Arsenal de Ferrol. 

El año 1862 pasó destinado nuevamente a Ultramar, como Comandante de la Estación Naval del Río de la Plata en Montevideo. El año 1866 Sánchez-Barcáiztegui fue nombrado Comandante de la fragata Almansa con base en Montevideo, incorporándose a la escuadra del brigadier Méndez Núñez en el Océano Pacífico. Ese año participó en el combate con la flota peruana y el subsiguiente bombardeo del puerto del Callao, donde ante la amenaza de incendio del pañol de pólvora de su buque, decidió no inundarlo, pronunciando la famosa frase: “hoy no es día de mojar la pólvora”.
Por los méritos contraídos en el combate del Callao, en junio de 1866, Victoriano Sánchez

Barcáiztegui fue nombrado Comendador de la Orden de Isabel la Católica y ascendido a Capitán de Navío. De vuelta a la península, tras la Revolución de octubre de 1868, fue nombrado Comandante de Marina de Cádiz. A principios del año 1870 se volvió a casar con Ana Acquaroni Solís, de la que tuvo cuatro hijos. En noviembre de 1870 pasó destinado a Ferrol como director de la Escuela Naval Flotante y primer comandante de la fragata Asturias, siendo nombrado en septiembre de 1872 Comandante General del Arsenal. 

En octubre del año 1872 tuvo lugar la insurrección republicana de Ferrol dirigida por el brigadier Bartolomé Pozas y el Capitán de Fragata Braulio Montojo, teniendo el Capitán de Navío Sánchez Barcáiztegui una oportuna intervención para su pacífica terminación. Después de un breve período como Ayudante Personal del rey Alfonso II, en enero del año 1874 fue nombrado Jefe de las Fuerzas Navales del Cantábrico durante la Tercera Guerra Carlista. Mandando una escuadra compuesta de ocho buques de guerra y once de transporte desembarcó  una fuerza de 6000 hombres en Bilbao para luchar contra el ejército carlista.

Durante todo el año 1874 y principios del año 1875, las Fuerzas Navales al mando del marino ferrolano bombardearon diversas ciudades en el País Vasco, como Santurce, Zumaya, Deva y Motrico. Durante el bombardeo efectuado sobre el puerto de Motrico, el 24 de mayo de 1875 el Capitán de Navío Victoriano Sánchez Barcáiztegui, embarcado a bordo del vapor Colón, fue alcanzado en el pecho por los disparos de las baterías carlistas, falleciendo en el acto.

Con motivo de su fallecimiento, el siguiente 2 de junio de 1875 el Gobierno de la nación decretó que le fuesen concedidas a Victoriano Sánchez Barcáiztegui honras de Contralmirante muerto en acto de servicio. El marino ferrolano fue trasladado por mar en el propio vapor Colón a San Fernando, siendo enterrado el 15 de junio en el Panteón de Marinos Ilustres. Acoge sus restos un mausoleo con una inscripción referente a sus servicios a España.

Además habérsele dedicado el año 1868 una calle del barrio de la Magdalena de Ferrol, tras el fallecimiento de Sánchez Barcáiztegui, en una sesión celebrada por el Ayuntamiento de Ferrol el 5 junio de 1875, el alcalde Demetrio Pla, decidió levantarle una estatua en una plazoleta ajardinada del Cantón de Molíns. La estatua, fundida en bronce en el arsenal ferrolano, una obra del escultor zaragozano Ponciano Ponzano, se colocó sobre un amplio pedestal de piedra con una inscripción alusiva y fue inaugurada por los reyes Alfonso XII y María Cristina el 12 de agosto de 1881. Igualmente un destructor de la Armada, botado el año 1926 y que participó en la pasada guerra civil española, llevó su nombre.  

En el caso de Victoriano Sánchez Barcáiztegui, a pesar de su intensa y continua vida militar, con episodios bélicos donde mostró un reconocido valor, casos de la batalla del Callao, defensa  de los Estados Pontificios y Tercera guerra carlista, muriendo de forma heroica y siendo de los pocos ferrolanos enterrados en el Panteón de Marinos Ilustres, entre los historiadores locales solamente Guillermo Llorca trató su biografía.

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