domingo 22.09.2019

El saldo migratorio de Ferrol es positivo por primera vez en décadas

Más de 5.000 vecinos residían a principios de este año en el extranjero, según el Instituto Galego de Estatística
El saldo migratorio de Ferrol es positivo por primera vez en décadas

La crisis demográfica que arrastra Ferrol desde hace más de tres décadas no es atribuible únicamente a un saldo vegetativo negativo. Es cierto que desde entonces mueren más ferrolanos de las que nacen, si bien en la merma del padrón hay otro factor decisivo: el movimiento migratorio.

El año pasado, por primera vez en décadas, los dos indicadores no tuvieron el mismo signo. Hubo más defunciones que nacimientos, sí, pero el saldo entre emigrantes e inmigrantes fue insólitamente positivo: llegaron para residir en la ciudad más personas que las que la dejaron, principalmente en búsqueda de un horizonte laboral más prometedor que el que tenían aquí.

El análisis de los datos del Instituto Galego de Estatística es revelador. Desde que se estudian estos movimientos –año 1990–, nunca la ciudad había registrado más llegadas que salidas. El año pasado cambió, aunque la cifra es pequeña: doce personas.

No obstante, es la primera vez que esto sucede. Los saldos de los ejercicios inmediatamente anteriores reflejan un importante cambio: en 2017 fue negativo en 174 personas; en 2016, en 280; en 2015, en 454; y en 2014, en 133. Con todo, ninguno de ellos fue el peor: en 1998 el saldo fue de 624.

Modelo

En cuanto al tipo de migración, existe una diferencia importante entre la que se produce entre comunidades autónomas y al extranjero.

El año pasado, emigraron 2.557 personas y llegaron 2.569. De las personas que se marcharon, la mayor parte lo hicieron a otro concello de Galicia, pero 885 se establecieron en otra comunidad autónoma y 107 en otro Estado.

En cuanto a la franja de edad en que se producen las migraciones, el Instituto Galego de Estatística establece cuatro estratos: hasta los 15 años, de 16 a 29, de 30 a 54 y a partir de 55. En ambos movimientos –salidas y llegadas– es entre los 30 y los 54 donde se produce más actividad. Así, 430 ferrolanos se marcharon hacia otra comunidad, mientras que 66 lo hicieron al extranjero. Esta última cifra contrasta con los 159, 149 y 105 que buscaron un nuevo destino en 2017, 2016 y 2015, respectivamente.

Esa misma tendencia se aprecia en la franja que va desde hasta los 29 años, donde se encuentra una parte importante de la juventud que ya ha finalizado los estudios y se dispone a buscar trabajo. Si en 2018 fueron 18 las que salieron al extranjero, en los años inmediatamente anteriores fueron 72, 67 y 38.

También llegaron más personas con edades comprendidas entre los 30 y 54: un total de 403 procedían de otros territorios del Estado, por las 176 que llegaron de fuera. En comparación con los años anteriores se aprecia, como es lógico, un mayor número de personas que eligieron Ferrol como destino procedentes del extranjero: 144 hasta los 29 años (por los 100 del 2017, por ejemplo); 176 entre los 30 y 54 años (por los 139 del año anterior); y 63 de más de 55 (era medio centenar el ejercicio previo).

Residentes en el extranjero

Otro dato relevante en el estudio demográfico de la ciudad es el número de ferrolanos que residen en el exterior, en concreto en otro Estado.

El Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (PERE) contiene las inscripciones de las personas que gozan de la nacionalidad española y viven de forma habitual fuera de España, sea o no ésta su única nacionalidad. Para la elaboración del PERE se tienen en cuenta los datos existentes en el Registro de matrícula de cada oficina consular de carrera o sección consular de las misiones diplomáticas.

Los últimos datos, correspondientes en este caso al primer día del presente año, demuestran que Ferrol es la ciudad gallega con el porcentaje más bajo.

Lo es en números absolutos, puesto que hay 5.056 personas que residen en el exterior –ninguna de las seis urbes restantes baja de 12.800–, y también relativos: estos más de cinco mil vecinos y vecinas supondrían apenas el 7,5% de la población actual de la ciudad (menos de 66.800 habitantes).

En los otros grandes núcleos poblacionales de Galicia, la situación es más acusada. En A Coruña, por ejemplo, hay 33.260, lo que supondría el 13,5% de las personas residentes; en Santiago de Compostela, son casi 13.000 o, lo que es lo mismo, el 13,4% de su censo; en Lugo, unas 12.900 –el 13,1%– y, ya en cabeza, la ciudad de Pontevedra, que tiene desplazados en el exterior casi 17.000 personas que nacieron o residían allí, es decir, casi el 25%. Vigo, con más de 25.000, está en un 8,5%. l

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