martes 20.08.2019

Rúa Manuel Comellas

Cuando a primeras horas de la mañana abro mi ventana y veo sobre el fondo de la ría un cielo limpio y despejado, pienso de inmediato que ir a dar un paseo por el muelle es una excelente opción.

Rúa Manuel Comellas

Al parecer no soy el único que piensa así, porque al llegar a la orilla del mar encuentro el paseo muy concurrido, las terrazas ocupadas y la gente charlando amigablemente. Me gusta, además, recorrer lentamente alguna de las calles del barrio –Ferrol Vello-, barrio marinero y núcleo poblacional más antiguo e histórico de la ciudad, aunque en alguna ocasión inevitablemente venga a la memoria algo que ya no está físicamente a la vista pero sí pervive en el recuerdo; el Pazo de la Merced es un buen ejemplo.


En esta ocasión, sin embargo, la vía por la que he transitado (la que da título a este artículo) resulta una curiosa anomalía histórica si se compara con el resto de las que componen el barrio. Pensar en una calle en el centro de Ferrol Vello que no existía a finales del siglo pasado, resulta sorprendente aunque tiene fácil explicación que, por supuesto, los vecinos del barrio conocen mejor que nadie.


La calle Manuel Comellas es la que enlaza la de San Antonio con la calle de La Merced; es una vía recta de poco más de cien metros de longitud, parece bien asfaltada, tranquila y cómoda para vivir. El aspecto con el que la vemos hoy es muy reciente, históricamente hablando, mayo del año 2003; hasta entonces, su extremo oriental –calle de San Antonio- estaba taponado por unos viejos y antiestéticos edificios, que al ser derribados permitieron el aspecto moderno que ofrece. Siguiendo la dirección este-oeste, desemboca en la calle de La Merced en un punto en el que hace menos de cien años ocupaba el pazo de ese mismo nombre, nombre que a su vez era el de la capilla del pazo, puesta bajo la advocación de Nuestra Señora de la Merced. El pazo, también llamado casa de los Bermúdez, según alguna fotografía que he visto, estaba formado por planta baja y una altura, en la que se encontraba un doble balcón central, y sobre este balcón un escudo pétreo. Del pazo en general, su historia, leyendas, etc., hay personas en Ferrol que pueden explicar mucho; también he leído en algún archivo, que en la época en la que Canalejas –ferrolano, como es bien sabido- era Presidente del Gobierno de España y venía a su ciudad natal por algún motivo, fue en este pazo donde se alojó. Sirvió también como Casa Cuartel de la Guardia Civil, y aun para otras funciones, pero  a mediados de la década de los años cincuenta del pasado siglo, fue cuidadosamente desmontado, voló ….. y Ferrol-Vello se quedó sin el pazo.
Una vez conocida la calle, queda sólo hacer mención, aun cuando sea someramente, al ilustre ferrolano que le da nombre. Si se han fijado ustedes en el bonito edificio vivienda que forma esquina entre las calles Sánchez-Barcaíztegui y Magdalena (la esquina nordeste), habrán podido contemplar una artística lápida en la que puede leerse la siguiente inscripción: En memoria de D. Manuel Comellas Coimbra. Nacido en esta casa  en 30 de abril de 1853. Falleció en Mandiá (Serantes) en 3 de junio de 1925. Buen ferrolano, buen periodista, buen maestro de tres generaciones de escolares. El Ayuntamiento de Ferrol acordó fijar esta lápida y así se hizo en 3 de junio de 1929. 


En un lateral de la lápida, sobre una columna, un medallón dibuja en relieve el rostro de don Manuel. Por aquel entonces era alcalde de la ciudad don Antonio Usero Torrente.

Cuando leí por primera vez la inscripción, me dije que no se podía decir más de un hombre: buen ciudadano, buen escritor y, sobre todo, buen maestro de tres generaciones; sin duda, quien reúna tales virtudes bien merece el reconocimiento público de su pueblo. Con lo hasta aquí expuesto debería ya ser suficiente, pero podemos ahondar un poco en el conocimiento de su obra, para lo cual de muchas publicaciones, por ejemplo la “Gran Enciclopedia Galega”, de la que copio “figura como autor dramático galego pola súa peza “Pilara” (Ferrol 1920) que ten como segundo título “Grandeza dos humildes”. Trátase dun drama en prosa en seis actos de ambiente mariñero, no que se condicionan os avances da técnica e se critican os asoballamentos dos poderosos, exemplificado por medio dun intento de abuso sexual. Estrenouse no teatro Jofre de Ferrol o 18 de agosto de 1919 e repúxose o 6 de novembro do mismo ano, antes de salir publicada”.


Pero lo más importante no es lo que otros digan de él, sino conocer sus escritos; leí con mucha atención un artículo suyo publicado en el Almanaque de Ferrol- 1907 que dedicó “Al Excmo. Sr. D. Leandro de Saralegui y Medina, en el que aborda el delicado tema de cuál es el nombre correcto de la ciudad; examina sus remotos orígenes, que pueden explicar lo erróneo de ciertas formas conocidas en aquella época y califica varias de ellas como formas ortográficas disparatadas. A don Leandro Saralegui, a su consideración, somete sus estudios, pues lo califica como “magister expertus” en la república de las letras.


Muy recomendable es también el trabajo publicado en el ALMANAQUE de 1909,  dedicado en esta ocasión “A mi amigo del alma Álvaro Louzán”. En este trabajo, largo, cita como ferrolano ilustre a don Clemente Gromi Alejos, primer director español de Maquinaria en los Arsenales, cargo desempeñado hasta entonces por técnicos ingleses, puesto al que llegó Clemente Gromi por sus propios méritos, y en él reflejaba también a “aquella pléyade de maquinistas de la Armada, brillante colectividad de ingenieros teórico-prácticos, de la cual apenas sobreviven los Coll y los Robato, retirados a cuarteles de invierno ha muchos años”. 


Más referencias literarias podrán aquí citarse de la labor polifacética del señor Comellas Coimbra, en publicaciones como “La Semana”, que el lector interesado podrá encontrar fácilmente.

De su acendrado ferrolanismo dan también muestra, en mi opinión, numerosos detalles sueltos, por ejemplo, cuando en el mes de octubre del año 1897, don Manuel Comellas propuso al Ayuntamiento de Ferrol establecer una cátedra de dibujo subvencionada con fondos municipales. El Ayuntamiento contestó dándole las gracias pero diciéndole que “por ahora” no se podía aceptar su ofrecimiento.
Don Manuel Comellas estuvo casado, con una ferrolana, doña Matilde Ruiz, con quien tuvo cuatro hijos (dos varones y dos mujeres); fue hijo don Manuel de don Benigno Comellas Lobeira, de La Coruña, y de doña Rosa Coimbra Neira, de Ferrol, que habían contraído matrimonio en 1850.

Como muchos otros ferrolanos que en uno u otro campo dejaron profunda huella en la ciudad unos y otros fuera, sus orígenes, sus raíces más o menos lejanas, venían de Cataluña: si nos remontamos cuatro generaciones atrás, daremos con Domingo Comellas, de Gerona, que, según mis anotaciones, fue el primero de esa familia, que llegó a Galicia, y casó con una señora, llamada Manuela, de Betanzos. 
Como indica la lápida a la que se hace referencia al principio, Manuel Comellas Coimbra, falleció en Mandiá, ayuntamiento entonces de Serantes, en su propio domicilio, concretamente en la tarde del día señalado.

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