lunes 16.09.2019

La recreación de la revuelta de los irmandiños llenó de actividad el festival modestino

Tras cuarenta años desde la primera edición, el evento cuenta cada vez con mayor reconocimiento
Los niños tuvieron la oportunidad de celebrar su propio asalto al castillo, en horario diurno  | emilio cortizas
Los niños tuvieron la oportunidad de celebrar su propio asalto al castillo, en horario diurno | emilio cortizas

El “lume” volvió a alumbrar el castillo de Moeche más allá de la madrugada en recuerdo de la revuelta irmandiña contra los Andrade. Pero antes del momento cumbre que supone un hormiguero de antorchas desde el campo del festival al castillo, la fiesta convirtió a Moeche en punto de referencia musical y de juegos tradicionales, con novedades que hacen que el festival no solo se consolide sino que crezca cada año, como lo hizo en esta cuadragésima edición.

Los niños protagonizaron la jornada de ayer con su propio asalto, para no tener que esperar a altas horas de la madrugada y poder disfrutar también ellos del momento más llamativo del Irmandiño.

Tras el asalto infantil, la diversión se trasladó al campo, en el que se llevaron a cabo los juegos tradicionales, y pese al mal tiempo, se celebraron competiciones tan llamativas como la del lanzamiento de pacas de paja que pone a prueba la fuerza y la pericia de los participantes. Tiro de cuerda y serrado de troncos fueron otras de las actividades que atrajeron al público, algunos como participantes y otros muchos como espectadores.

Por la noche llegó el auténtico festival musical con el recuerdo de los inicios, a cargo del grupo Saraibas, que regresó al festival en el que ya estuvo en sus inicios en los años ochenta. Junto a ellos Sés, Os Carecos, Huntza o Tecor Societario, que actuaron tras el pregón a cargo del poeta local Alfonso Venancio.

Para la jornada de hoy está prevista una sesión vermú, a cargo de Os Feroces da Galgueira, a la que seguirá una comida popular y, de nuevo, música con Os Carecos y De Ninghures.

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