Miércoles 22.05.2019

Ramón Cordero Gómez

Retrato de Ramón Cordero
Retrato de Ramón Cordero

El médico Ramón Cordero Gómez nació el 24 de octubre de 1893 en el seno de una familia humilde del barrio de Ferrol Vello. Cuando tenía trece años de edad se vio obligado a emigrar a la isla de Cuba, trabajando a su llegada a La Habana en la tienda de ultramarinos de un pariente, pasando luego como empleado de una empresa de productos farmacéuticos, donde a los pocos años logró ascender a inspector de laboratorio.

De vuelta a Ferrol el año 1913, se empleó en una farmacia al tiempo que iniciaba los estudios por libre para practicante. Llegado el momento de su ingreso en filas, tuvo que realizar el servicio militar destinado en Ceuta, en plena Guerra de Marruecos, aprovechando su experiencia hospitalaria para hacerse anestesista. Una vez terminado su servicio militar, durante el cual recibió la Medalla de África en acción de guerra, Ramón Cordero regresó a Ferrol y se presentó a las oposiciones a Practicante de la Armada, obteniendo el número uno de su promoción, mientras cursaba por libre en A Coruña los estudios de Bachillerato.

Además de su trabajo profesional en el campo de la sanidad, Ramón Cordero desarrolló una importante actividad cultural en Ferrol. Durante la II República, al iniciarse una nueva etapa del Ateneo Ferrolano el año 1931 bajo la presidencia del médico Emiliano Balás, fue nombrado directivo de la entidad durante un período complicado de la misma, ocupando de forma sucesiva la presidencia de varias secciones, siendo finalmente nombrado el año 1936 el último presidente del Ateneo Ferrolano de este período. Ramón Cordero Gómez fue igualmente durante algún tiempo presidente de la agrupación musical ferrolana Airiños da Miña Terra. 

Fue asimismo un activo y ameno conferenciante, tanto de asuntos relativos a la medicina y sanidad como de temas artísticos y literarios, impartiendo charlas durante las décadas de los años 1920 y 1930, en diversas entidades ferrolanas, como el citado Ateneo Ferrolano, el Centro Obrero de Cultura y el Círculo Mercantil de la ciudad. Las conferencias impartidas por Ramón Cordero trataban de variados temas, que iban desde cursillos de Fisiología e Higiene o de la Liga Antialcohólica hasta la práctica del hipnotismo.

Cordero Gómez había iniciado su faceta de colaborador de prensa de ciudad de Ceuta, donde trató especialmente diversos temas profesionales durante su permanencia en dicha localidad con motivo de cumplir con el servicio militar. De vuelta a Ferrol empezó a colaborar en varios medios de comunicación ferrolanos y gallegos: ”El Correo Gallego”, “Faro de Vigo”, “La Voz de Galicia”, “Vida Gallega” y “Galicia Clínica”, en los que trató sobre diversos temas, tanto de carácter profesional como cultural y artístico. 

El año 1926 Ramón Cordero Gómez fundó en Ferrol la revista de periodicidad mensual “El Practicante Galaico”, una publicación de carácter sanitario que subtituló como “Órgano defensor de los practicantes y sus intereses profesionales en Galicia”. La revista, que se editó en la imprenta local de “El Correo Gallego” hasta el año 1930, tenía un reconocido prestigio y en su corta vida tuvo diversos colaboradores pertenecientes al área sanitaria; además del propio Cordero Gómez, escribían en la revista, Fernández Vizoso, T. Yáñez, Castro Vizoso, Leopoldo Estalayo, A. Freijomil y Fernández de Betoño.  

Una vez terminada la Guerra Civil, Cordero Gómez pasó serias dificultades por la actitud que mantuvo a favor de la República y por el hecho de ser un reconocido miembro de la Logia Masónica Francisco Suárez, donde era conocido con el nombre simbólico de Esculapio, hecho que el propio Ramón Cordero nunca negó. 

Tras sufrir varias sanciones económicas por parte de las autoridades del Régimen entonces vigente, Ramón Cordero Gómez fue desterrado a Fonsagrada, viéndose obligado a pedir el retiro de su carrera como practicante de la Armada. Llegado el año 1943 se trasladó a Zaragoza, poniéndose a estudiar con cincuenta años cumplidos la carrera de Medicina que terminó en cuatro años, doctorándose en la Universidad de Madrid, después de lo cual regresó a Ferrol donde ejerció de médico y cirujano.

En el aspecto profesional el doctor Cordero Gómez recibió diversos premios y distinciones a lo largo de su dilatado quehacer profesional. El año 1948 fue premiado por la Real Academia de Medicina de Galicia y Asturias por un completo trabajo sobre el tratamiento con andrógenos del cáncer de mama. El año 1949 fue nombrado Académico correspondiente de la Real Academia Gallega de Medicina. El año 1963 el Consejo General de Médicos lo incluyó en el Cuadro de Honra de Médicos Españoles.

Desde el punto de vista de la crítica artística entre los años 1950 y 1970 fue un colaborador de temas artísticos, especialmente en los medios de comunicación de Ferrol y A Coruña. De gran interés son varios trabajos suyos en este aspecto. A título de ejemplo puede citarse un amplio trabajo que publicó en agosto de 1955 en el periódico “La Voz de Galicia”, donde estudiaba en profundidad las pinturas murales de la ferrolana iglesia del Pilar.  

Ramón Cordero está considerado como uno de los últimos médicos humanistas de Ferrol, manteniendo de forma continua, según escribe su biógrafo Guillermo Llorca, una doble preocupación: estar al día de los últimos avances e innovaciones en su profesión y tener atendidos a sus enfermos de una manera permanente. Ejerció de manera continuada su trabajo como médico hasta su fallecimiento en Ferrol el año 1988, cumplidos los 95 años. 
[email protected]

Comentarios