Las proliferación de pintadas se convierte en un problema que sobrecarga el trabajo de los servicios municipales

Las pintadas no respetan ninguna zona y aparecen en muros de la ciudad, edificios públicos, iglesias, mercados o fachadas utilizadas como lienzos | jorge meis

No es nuevo reivindicar cuestiones por medio de pintadas o dañar monumentos para mostrar la oposición hacia determinadas ideas. Los Concellos deben hacer frente a esos actos vandálicos en el caso de que no se identifique al autor de los hechos. Sin embargo, en los últimos meses parece haber aumentado el numero de pintadas en zonas concretas de la ciudad, como en el entorno de FIMO, donde se llevan a cabo las vacunaciones contra el covid, y en el que a lo largo del paseo hay múltiples mensajes de tendencia negacionista.

Pero no son estos los únicos que han aparecido en los últimos tiempos, sino que en todos los barrios hay ejemplos de estas gamberradas, ya sea con mensajes contra partidos políticos o ideas, recados de amor o simplemente firmas identificativas, trazos o garabatos que dañan el patrimonio público y cuya recuperación y pintado corre a cargo de todos los ferrolanos, en el caso de no hallar al culpable.

La situación llega a afectar a otros servicios que se prestan desde el Concello y que quedan relegados si hay que hacer frente a esos trabajos “extra”. Así, la concejala de Obras e Servizos, Ana Lamas, indica que cualquier acto vandálico que se produce en la ciudad supone “unha sobrecarga nos servizos municipais de mantemento posto que implica que os traballos ordinarios se substitúan por reparacións motivadas por actitudes incívicas”. Son horas de trabajo que “poderían inverterse noutras necesidades da cidade si todos colaboramos no coidado da nosa cidade”, manifestó Lamas.

Por esta razón, desde el Concello, se hace un llamamiento para evitar el deterioro del mobiliario urbano, que generan un “efecto de degradación e suciedade”, indicó la responsable de Servizos.

Para hacer frente a esto, el
Concello cuenta con una máquina limpia graffitis que realiza limpiezas periódicas de pintadas mediante chorro de arena sobre hormigón o piedra. Se utiliza para la limpieza de pintadas en mobiliario urbano y fachadas de los edificios públicos.

Teniendo en cuenta que las pintadas no distinguen, en muchos casos, de propietarios, estos pueden solicitar una limpieza al Concello, que hace una valoración de presupuesto y ejecuta la limpieza.



Sanciones


Pero las personas que hacen las pintadas deben saber que cometen estos actos vandálicos que no solo están perseguidos por la Policía Local sino que cuentan con multas de diferente cuantía, según en qué zona o en qué escenario se realicen, de modo que pueden ser desde 100 hasta 150.000 euros.

La Ley Orgánica de Protección a la Seguridad Ciudadana califica como infracciones leves los daños o el deslucimiento de bienes muebles o inmuebles de uso o servicio público, o bienes muebles o inmuebles privados en la vía pública, cuando no constituyan infracción penal. La multa es, entonces de 100 a 600 euros. En vía pública,
mobiliario urbano, espacios publicitarios o paramentos exteriores de edificaciones, muros y cierres podría rondar entre 600 y 6.000

Pero si los daños se efectúan en un bien patrimonial, la ley gallega de Patrimonio contempla como grave causar daños a un BIC. Las pintadas alcanzarían sanciones desde los 6.001 hasta los 150.000 euros. 

Las proliferación de pintadas se convierte en un problema que sobrecarga el trabajo de los servicios municipales

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