Miércoles 20.02.2019

El programa FFG(X) de EEUU llega a su fase de debate en el Congreso

La corporación General Dynamics basa su propuesta para el concurso en la “Álvaro de Bazán” de Navantia

La Armada estadounidense determinó que el diseño debía basarse en el de naves activas en la actualidad | archivo
La Armada estadounidense determinó que el diseño debía basarse en el de naves activas en la actualidad | archivo

El programa de construcción de 20 fragatas para la Armada estadounidense, conocido como FFG(X) –en referencia a que los buques tendrán capacidad anti-aérea y no cuentan de momento con un diseño concreto–, alcanzó recientemente una nueva fase en su desarrollo con la entrega a los congresistas del gigante norteamericano del último informe de la agencia independiente CRS –Congressional Research Service–.
Este paso, que en esencia simplifica los datos del proyecto, resulta fundamental para su inminente debate en la cámara baja de los Estados Unidos, dado que plasma directamente las consideraciones que los representantes deben de tener en cuenta a la hora de valorar el mismo y aprobarlo.
Así, el documento presentado por la agencia anticipa que la fase de diseño del concurso, en la que participa Navantia representando la oferta de General Dynamics, debe finalizar dentro del año fiscal 2019, es decir, en los próximos meses. El proyecto del grupo público español, basado en la serie F-100 “Álvaro de Bazán”, y que contó con un presupuesto de 15 millones de dólares, se verá las caras, por lo tanto, con las propuestas de Austral USA –LCS-2 “Independence”–, Fincatieri Marine –fragata europea FREMM–, Huntington Ingalls Industries –que no ha adelantado su diseño– y Lockheed Martin –LCS-1 “Freedom”–.
Cabe destacar que, debido a lo estipulado en la Ley estadounidense, únicamente pueden presentarse al concurso de construcción estos cinco constructores, pues no permite la adjudicación a compañías extranjeras, pese a que el diseño sí lo sea. Además, el hecho de que se haga tanto hincapié en firmar el contrato antes de que finalice el año fiscal 2020 obligó a la Armada a optar por diseños ya existentes –conocido como Parental-Design Approach–, en lugar de desarrollar uno nuevo, lo que retrasaría la adjudicación de los fondos y la construcción al menos un trienio.
Según señalaron representantes del departamento de Defensa en el informe, esta prisa deriva de un remanente de fondos del ejercicio anterior, en el que se fabricó una nave de grandes dimensiones (LCS) que estaba planificada para el siguiente.

Período electoral
A pesar de que la tesis de Defensa señala la necesidad de usar el superávit del departamento para impulsar el proyecto, muchos han identificado este movimiento como una maniobra electoral del presidente Donald Trump. La popularidad del magnate neoyorkino ha vuelto a desplomarse tras el histórico cierre del Gobierno a principios de año en un fallido intento de financiar el muro con México.
La apuesta por las Fuerzas Armadas de Trump supone uno de los pilares de su candidatura y el aumento en gasto militar una de las pocas promesas que durante los últimos dos años y medio ha podido cumplir. Teniendo en cuenta que, pese a los múltiples escándalos de la trama rusa, el magnate inmobiliario pretende presentarse a la reelección, no sería de extrañar que cuente con presentar el primero de estos buques como bagaje dentro de su futura campaña electoral.

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