sábado 26/9/20

Oferta y demanda amplían la feria de Ferrol con puestos de todo tipo

La alameda del Carbón se llena el tercer domingo de vendedores de quincalla y objetos que atraen al público

Aunque pueda parecer que los productos que se venden no tienen utilidad, la plaza del Carbón recibe tantos visitantes como la propia feria tradicional, ubicada en la calle Irmandiños  | c.r.
Aunque pueda parecer que los productos que se venden no tienen utilidad, la plaza del Carbón recibe tantos visitantes como la propia feria tradicional, ubicada en la calle Irmandiños | c.r.

De reclamar hace unos tres años la utilización de la alameda del Carbón para la venta de productos, por aquel entonces cerrada tanto al estacionamiento de vehículos como a puestos de feria, se ha pasado a una ocupación masiva y sin regulación los domingos en que se celebra la feria mensual de Ferrol –el tercero  de cada mes–.


La tradicional feria que sedesarrolla en la calle Irmandiños con puestos de venta que van desde alimentación a ropa o plantas ha abierto sus puertas a ofertas de lo más insólitas. El primer paso lo dieron los vendedores de “chatarra”, es decir, quincalla, que comenzaron instalándose en los pasillos entre los puestos del mercado en la zona más próxima a la alameda. Hoy en día, la plaza del Carbón está saturada de puestos –acotados por los propios vendedores y sin regular– que venden todo lo que a uno se le pueda ocurrir e incluso lo que nadie consideraría que puede venderse –bombillas fundidas, zapatos gastados, muñecos sin cabeza o móviles y todo tipo de aparato eléctrico estropeado–. Sin embargo, un domingo de feria se puede ver la alameda del Carbón abarrotada no solo de vendedores sino también de compradores que saben buscarle una utilidad a cualquier producto que se oferta.


Más allá del éxito que puedan tener estos puestos –los precios son especialmente bajos–, lo cierto es que se ha pasado de un intento de regulación de las ferias a una permisividad que va ligada  a la irregularidad de los propios ciudadanos que ocupan estos puestos.


El concejal de Mercados, Luis Victoria, es consciente de esta situación y asegura que en la feria existe una regulación y la mayoría de los puestos poseen el carné de venta y la situación está bastante controlada. “Tras años sin que se hayan dado de alta vendedores y sin pagar, muchos se están poniendo al día”, destaca.


La situación en la alameda del Carbón es diferente y abarca distintos sectores, como indicó el responsable de esta área. Así, por una parte están los vendedores de chatarra, que deben adaptarse a la nueva ley estatal y, aunque estaban ya controlados, tienen nuevas especificaciones que todavía no se están aplicando en ciudades como Ferrol.


Regular a los nuevos vendedores de todo tipo de productos electrónicos, libros usados o juguetes es otra cuestión, ya que, como reconoce Victoria, muchos no son ciudadanos españoles ni están legalizados y tienen los puestos como única forma de ganarse la vida.

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