martes 31.03.2020

Navantia recibe el certificado de aceptación provisional del último destructor australiano

El que sigue siendo uno de los mayores contratos de diseño internacional del grupo español está próximo a acabar
La clase “Hobart” se basa en la serie F-100 de Navantia | archivo
La clase “Hobart” se basa en la serie F-100 de Navantia | archivo

El programa de los destructores de la clase “Hobart” para Australia, uno de los mayores contratos de diseño internacionales de Navantia, se encuentra próximo a finalizar. Casi trece años después de la firma del acuerdo entre el grupo naval español, el Gobierno de Australia y las firmas ASC y Raytheon –encargada la primera de la construcción y la segunda del desarrollo de sistemas clave en los buques–, el ejecutivo de Scott Morrison emitió el certificado de aceptación provisional de la tercera y última unidad de la serie, el “AWD Nuship Sydney”.

Según informó el portal especializado Naval News, Navantia entregó hace varias semanas el último certificado del diseñador de los buques, un documento que será remitido al Gobierno australiano como parte del proceso de entrega de este buque. El programa de destructores AWD –Air Warfare Destroyer–, que se basa en la serie F-100 del grupo naval español, resultó un contrato mucho más complejo de lo que la nación oceánica había anticipado en un primer momento, requiriendo finalmente la participación de Navantia Australia en diversos puntos del mismo para que llegase a buen puerto.

Proceso controvertido
La firma en 2007 del acuerdo con el grupo español –por un valor de 285 millones de euros– contemplaba el diseño de los navíos y parte de su ingeniería, así como la transferencia de la propiedad intelectual de los mismos. La construcción de los destructores, por otra parte, sería acometida por la alianza de ASC –una compañía subsidiaria de BAE Systems, rival británica de Navantia– y               Raytheon Australia.

El proyecto, no obstante, sufrió una serie de imprevistos –similares a los que se están dando ahora con el programa de submarinos galos de Naval Group– que hizo que entrase en la lista de “proyectos preocupantes” de la Oficina Nacional de Auditoría del país, de la que no salió hasta que en 2015 Navantia fue encargada de prestar servicios de apoyo adicional al contrato. Al parecer, el presupuesto inicial de más de 4.384 millones de euros estuvo próximo a tener un sobrecoste de otros 730 millones, lo que puso en duda el cumplimiento del calendario inicial del proyecto.

La incorporación de Navantia, no obstante, permitió la salida del contrato de la mencionada lista y el cumplimiento tanto del presupuesto inicial como de los plazos dados por la constructora. De hecho, en 2017 el grupo naval español fue nombrado autoridad de diseño de la clase “Hobart”.

La relación entre la nación oceánica y el grupo naval español se ha ido reforzando con el paso de los años y proyectos en común –como los dos buques AOR que serán entregados este verano– pese al revés sufrido en el 2018 con el concurso de fragatas. En aquella ocasión, pese a partir como favorita, Navantia perdió el millonario contrato frente a la británica BAE Systems, en parte por los compromisos de Australia con Reino Unido.

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