jueves 23.01.2020

Las modificaciones del callejero, en las propuestas de partidos y entidades

La idea de que la plaza de Armas se llame Concepción Arenal se suma a otras peticiones que no han prosperado
Los nombres de las plazas de Armas y de España están en cuestión. La de Camilo José Cela se mantiene, pese a peticiones de cambio, que tuvo también la calle Real D.a./j.m.
Los nombres de las plazas de Armas y de España están en cuestión. La de Camilo José Cela se mantiene, pese a peticiones de cambio, que tuvo también la calle Real D.a./j.m.

La plaza de Armas puede llamarse Concepción Arenal si sale adelante la idea que barajó el gobierno local –y que solo duró unas horas antes de ser retirada– y que retoma el BNG para su debate en el pleno municipal.

No sería, sin embargo, la primera vez que la plaza del Concello cambia de nombre, con o sin el apoyo de los vecinos y fuerzas políticas. Así, aunque comenzó llamándose plaza de Armas, poco después fue conocida como plaza del Carmen. Con la colocación del monumento dedicado a Churruca, se le cambió el nombre para recordar esta figura y, posteriormente, todavía se rebautizó como plaza de Salvador Moreno, Marqués de Alborán, hasta que recuperó su nombre original de Armas.

Formaciones como Ferrol en Común o el BNG no tendrían problema en que el nombre actual desapareciese del callejero. De hecho, ambos partidos políticos  han liderado otras propuestas de cambios del nomenclátor de la ciudad que, hasta el momento, no han cuajado.

Este es el caso del BNG, que en 2017 presentó una propuesta con el fin de que la plaza de España cambiase su nombre y recuperase el original de Porta Nova. También Ferrol en Común durante su mandato avanzó en una propuesta de feminizar el callejero, lo que supondría cambios en viales como travesía de Vigo –Xohana Torres–, Ortigueira –Amada García–, Sagrada Familia –Ángeles Alvariño– o plaza Río do Tronco –Praza das Lavandeiras–, entre otras muchas.

Aunque en este caso la propuesta tuvo algo más de recorrido, ya que se abordó en el Consello da Muller y en comisión de Benestar Social, recibió también críticas de entidades vecinales de algunos de los barrios que se verían afectados por el cambio.

Si la dictadura aprovechó para cambiar nombres y venerar a figuras como Franco y otros destacados nombres del régimen, la llegada de la democracia y la aprobación de la Ley de la Memoria Histórica fueron dos hitos que llevaron, asimismo, a variaciones en los callejeros.

De vivir en la avenida del Generalísimo o en la General Mola se pasó a residir en la carretera de Castilla e igual destino tuvieron calles como la del general Franco –Real– o Ramón Franco –San Diego–, entre otras. Surgió también la avenida del Rey y el parque Raíña Sofía, pasando página al Ferrol franquista.

Más allá de connotaciones políticas, las calles más céntricas de la ciudad tampoco han permanecido estáticas en cuanto a su denominación y todavía se recuerda que la calle de la Tierra fue de Castañar; la Rubalcava, San Isidro; la María, de la Trinidad; la Iglesia, calle de San Simón; o que la Real tuvo tantos nombres como General Franco, San Benito, Sinforiano López o incluso, en un tramo, Alfonso XII.

Las peticiones de cambios de nombre no solo han partido de organizaciones políticas o gobiernos, también las asociaciones han propuesto denominaciones que han salido adelante o que, sin haber sido aprobadas, han calado en parte de la población.

La plaza Camilo José Cela lleva el nombre del escritor a petición de una asociación cultural, cuando se generó ese espacio delante del edificio administrativo de la Xunta y por carecer de denominación. Tiempo después, otras entidades reclamaron para esa zona el nombre de Amada García, una propuesta que fue analizada en el Consello da Muller pero que no llegó a salir adelante. Aun así, muchos colectivos la conocen con el nombre de la mugardesa que fue ejecutada en San Felipe, al poco tiempo de dar a luz a su hijo. Además, teniendo en cuenta que muchos actos vinculados con las mujeres y promovidos por colectivos feministas, concentraciones y manifestaciones de sindicatos parten de esta plaza, son muchos quienes han olvidado que realmente se llama Camilo José Cela y optan por el que nunca adquirió oficialmente.

Así, salga adelante el cambio en la plaza de Armas o no, nada impide que se sigan reclamando nuevas denominaciones, bien para hacer olvidar las anteriores –Ley de Memoria Histórica–; para poner en valor alguna figura –como sería el caso de Concepción Arenal en su bicentenario–; o simplemente porque los nuevos tiempos requieren, en ocasiones, nuevos nombres. Que cuajen más o menos entre la población o que sean olvidados o desconocidos incluso por los vecinos es algo que no se puede predecir y que no se decide tampoco a golpe de decreto. De hecho, la rotonda del Diapasón se denomina en realidad Glorieta de Uxío Novoneyra, y algunos continúan yendo al parque de los pavos, cuando visitan el Raíña Sofía, o incluso a la plaza del Ayuntamiento, que ahora será renovada urbanísticamente, no se sabe si para conservar su nombre antiguo o para reinventarse.

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