sábado 8/8/20

El mantenimiento de la pajarera se incluirá en el nuevo pliego de parques y jardines

La construcción del Cantón nunca tuvo un uso determinado ni se ha potenciado su conservación, con especies secas
Las especies colocadas en 2017 se encuentran secas | DANIEL ALEXANDRE
Las especies colocadas en 2017 se encuentran secas | DANIEL ALEXANDRE

Uno de los elementos más llamativos pero también más controvertidos del Cantón es la conocida como pajarera, que se levantó en el año 2015, coincidiendo con las obras de remodelación del Cantón de Molíns. Ahora, luce llena de maleza y todo tipo de especies invasoras, que tras haber superado los límites del espacio inicial, se encuentran secas.

La instalación acristalada ha pasado, en la mente de los políticos, por varios usos, pero solo se han plasmado unos cuantos de forma puntual y actualmente se encuentra abandonada.

El actual ejecutivo de Ángel Mato, pretende que este espacio siga vinculado a la actividad medioambiental, coincidiendo con la proximidad al Aula de Ecología Urbana si bien todavía deberá esperar algún tiempo para ponerse de nuevo en marcha.

De hecho, el objetivo del ejecutivo es que el mantenimiento y conservación de esta infraestructura entre a formar parte de las zonas de la que deba encargarse la empresa adjudicataria del servicio de Parques y Jardines.

Este servicio se encuentra sin contrato desde hace año y medio, lo que dificulta incorporar zonas nuevas al mantenimiento de espacios verdes de la ciudad.

El ejecutivo asegura que este contrato saldrá a licitación en breve y ya contará también con el mantenimiento de este espacio para usos medioambientales.

Pájaros, hostelería y cultura

La pajarera se construyó con tal fin en el año 2015 aprovechando la reforma del Cantón y recuperando así una infraestructura similar a la que existía en la antigua alameda. En el mandato del PP se planteaba un uso de invernadero con aves, algo que quedó totalmente descartado con la llegada de FeC al gobierno local. Este ejecutivo se planteó inicialmente un uso revitalizador de la zona como local de hostelería o kiosco, sin embargo no llegó a buen puerto y se le dio entonces un enfoque cultural con alguna demostración de danza contemporánea, que tampoco fructificó. Fue a finales de 2017 cuando se decidió montar esta exposición de plantas invasoras de modo didáctico que tendría inicialmente una duración de unos meses para ser sustituida por otra. Nada menos que casi tres años después sigue en su sitio, eso sí, a conseguido acabar con las plantas invasoras, que se encuentran ya secas y fuera del espacio inicialmente asignado. l

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