Viernes 18.01.2019

La logística alrededor de los grandes cruceros

La llegada de los más grandes buques del mundo a un puerto como Ferrol supone, en muchas ocasiones, un trabajo logístico coordinado entre diferentes agentes portuarios y externos.

Dos contenedores de J.Rilo durante una de estas operaciones	j.rilo
Dos contenedores de J.Rilo durante una de estas operaciones j.rilo

La llegada de los más grandes buques del mundo a un puerto como Ferrol supone, en muchas ocasiones, un trabajo logístico coordinado entre diferentes agentes portuarios y externos. En el caso del Aida Sol, uno de los cruceros más grandes del mundo, con 250 metros de eslora y una capacidad de 2.100 pasajeros más tripulación, los trabajos logísticos comienzan con la preparación de las terminales de atraque, ya que en estos casos se reserva una terminal especial de atraque, justo detrás de las naves de Pérez Torres.
Unos trabajos que la Policía Portuaria realiza, en este caso, junto con la firma estibadora para preparar los controles de acceso, la zona de los buses y demás espacios reservados al crucero y a los turistas. Todo para interferir lo menos posible en el desarrollo habitual de los trabajadores del puerto.
Además, aprovechando las largas escalas, las empresas Marpol Ferrol y J.Rilo se ocupan de la gestión de residuos sólidos y líquidos de los cruceros para cumplir con la normativa internacional Marpol 73/78 sobre contaminación marina. Para ello, el capitán del crucero envía una documento indicando que tipo de residuos y cuando se va a realizar la gestión. 
En el caso del Aida Sol, Rilo movilizó ayer dos camiones con sendos contenedores de 30 metros cúbicos para recoger en tierra desechos domésticos, como pueden ser restos de comida, plásticos, cristales, trapos y demás materia orgánica. Todo esto se traslada después a alguna de las plantas de tratamiento de residuos no peligrosos que existen en la comarca.
Por su parte Marpol S.L. se ocupa, mediante camiones cisterna, de gestionar los residuos líquidos, tanto aguas sucias como industriales –fango, aceites, hidrocarburos–, propios del funcionamiento del buque. Unas tareas que pueden durar entre tres y cuatro dependiendo del número de pasajeros y de los residuos generados.
Además, la tripulación del barco, especialmente en escalas largas como la de ayer, aprovecha para poner a punto tanto el casco del barco, como la cubierta  o los camarotes. n

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