domingo 29.03.2020

Liliana López | “Sin mis vecinos no estaría contando mi batalla ganada”

Las recaudaciones solidarias cambian vidas, aunque no siempre se sepa qué pasa después con los enfermos. El caso de Liliana López, una joven con leucemia que en 1995 revolucionó la localidad de Narón, es un ejemplo del éxito de las redes vecinales
Liliana López, en la actualidad, reside en una localidad tarraconense | cedida
Liliana López, en la actualidad, reside en una localidad tarraconense | cedida

Los vecinos de Narón se volcaron hace 25 años con la familia de Liliana López Fortuna. En 1995 ella tenía nueve años, un diagnóstico de leucemia y un viaje pendiente a Cataluña para un trasplante de médula –el donante fue su hermano–. La permanencia durante semanas e incluso meses en otra ciudad suponía unos gastos familiares imposibles de asumir. El vecindario –y en particular la AVV de Piñeiros–, se movilizó de forma espectacular y así consiguieron recaudar, tal y como cuenta la prensa de la época, más de siete millones y medio de pesetas. De hecho, sobró parte de esa cantidad, que pasó a un fondo social municipal. Todavía hoy los gastos de los familiares cuando tienen ingresados a hijos o parientes directos lejos de casa (lo que puede ser frecuente en tratamientos oncológicos) son un quebradero de cabeza que añaden dolor a una situación ya de por sí difícil. Organizaciones no gubernamentales del ámbito de la salud tienen programas solidarios precisamente para ayudar en estos casos. 

El de Liliana López es un ejemplo de que los actos benéficos no se pierden en el olvido y de que, aunque no siempre trascienda qué sucede después, su importancia persiste en el tiempo. Ella tiene ahora 33 años, vive con su pareja desde hace seis en Bellvei (Tarragona) y recuerda con gratitud y emoción lo que sucedió entonces.

¿Cuál es su estado de salud? ¿Cómo está su familia?

Respecto a la leucemia, hace años que me encuentro recuperada al 100%, aunque la quimioterapia y radioterapia me han dejado bastantes secuelas médicas, de las cuales estoy siendo tratada por buenos equipos médicos de los hospitales Vall d’Hebron, El Vendrell, Tarragona y Reus. Mi familia sigue viviendo en Narón, ellos se encuentran bien y hacen vida normal allí en Galicia. Hablamos casi a diario y nos vemos en verano.

¿Qué recuerda de lo que sucedió en 1995? 

¿Qué recuerdo? Pues la verdad es que era pequeña, pero recuerdo bastantes cosas. Entre ellas, que todos los vecinos y gente que no conocía se volcó en ayudarme sin conocerme. Recuerdo que mis padres lo pasaron muy mal, pero todo esfuerzo y lucha ha dado su fruto y estaré eternamente agradecida.

¿Cómo vivió la solidaridad de sus vecinos? 

Fue algo que jamás me habría esperado. A día de hoy, cada vez que lo pienso se me saltan las lágrimas. No hay palabras en el mundo que puedan agradecérselo, tanto a ellos, que de manera altruista decidieron aportar su granito de arena, como a la asociación de vecinos, que movió cielo y tierra.

¿Cómo lo ve ahora, con más de dos décadas de distancia?

Ahora que han pasado unos 25 años no puedo evitar echar la vista atrás y pensar que sin ellos hoy no estaría aquí contando mi batalla ganada. A cada una de esas personas que aportó su granito de arena los llevo siempre conmigo. Y como ya he dicho, siempre estaré agradecida. Y, por supuesto, tengo que agradecérselo a la persona más importante para mí en toda esta historia, que es mi hermano, mi donante de médula, al que le debo mi segunda oportunidad de vivir.

¿Qué huella deja una experiencia como la suya?

Es difícil poder decir qué tipo de huella ha dejado esta experiencia en mí porque cada año que pasa lo veo de manera diferente. Pero lo que sin duda alguna no cambiará nunca es que esta experiencia me ha demostrado que, luchando, sí se puede.

Ahora vuelve a vivir en Cataluña, ¿por qué?

La razón por la que en la actualidad vivo en Cataluña es porque mis secuelas de salud son bastante complejas, sentía que en Galicia me apagaba poco a poco, la sanidad pública nunca encontraba solución, y aprovechando que mi actual pareja es de Barcelona, pues no dudé en hacer las maletas. Desde que he vuelto a Cataluña he mejorado bastante mi salud y por fin he conseguido poner nombre a las diferentes secuelas que padezco. También tengo que agradecer al pilar que me ayuda cada día a no caer y a seguir luchando, que es mi pareja, ya que la parte psicológica es muy importante.

¿A qué se dedica?

Por razones de salud no puedo trabajar, pero como soy un culo de mal asiento me paso la vida practicando mis dos aficiones: cocinar y hacer manualidades.

¿Qué opina de iniciativas como la que se organizó en su caso? ¿Las sigue? ¿Colabora?

Para mí, son unas iniciativas muy buenas. Ayudan muchísimo a esas familias que no pueden costearse un desplazamiento y todo lo que conlleva un tratamiento médico fuera de tu ciudad. Siempre que puedo intento colaborar y ayudar, en la medida que me es posible, a quien lo necesita.

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