martes 11/8/20

José Manuel Vilariño | “No nos asustan ni los cambios ni los retos; al contrario, este ha sido siempre un puerto de vasos comunicantes”

El presidente de la Autoridad Portuaria cree que el parón de las últimas semanas en los trabajos el acceso ferroviario a Caneliñas se debe a “incidencias habituales” en obras de esta envergadura
Vilariño accedió a la presidencia de la Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao en abril del año 2013 | d. alexandre
Vilariño accedió a la presidencia de la Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao en abril del año 2013 | d. alexandre

José Manuel Vilariño –Ferrol, 1955– defiende el papel del Puerto que preside como “motor de progreso de la comarca” y, para lograrlo, la conexión ferroviaria con Caneliñas es fundamental. 

Se han retomado las obras del tren. ¿A qué se debió el parón? ¿Se cumplirá el plazo de finalización previsto, septiembre de 2021? 

En realidad no fue una parada de la obra como tal, sino una interrupción parcial y temporalmente corta (apenas dos semanas) de ciertos trabajos. Dijimos que se debía a incidencias habituales en este tipo de proyectos complejos y que estábamos trabajando con las asistencias técnicas y la contratista para solucionarlas a la mayor brevedad, como así ha sido. En estos momentos llevamos más de 2,2 kilómetros de túnel perforado desde el puerto exterior y cierto desajuste sobre el programa inicialmente previsto. ¿Va a derivar ese desajuste actual en un retraso final de la conclusión de la obra? Intentaremos que no sea así y, si finalmente se produce una demora, que sea la menor posible. En todo caso, ¿qué supondría un retraso de unos meses en una obra de cuatro años por la que Ferrol lleva más de una década esperando?

¿Tienen alguna previsión sobre cuánto podrán crecer los tráficos de mercancías? ¿Han recibido el interés de operadoras para utilizar las instalaciones?

Llevamos muchos años ya, conjuntamente con Yilport, presentando a las navieras de contenedores las ventajas del puerto exterior. La conexión ferroviaria resulta fundamental para ellas porque permitirá servir desde Ferrol no solo al mercado de contenedores del norte de Galicia, sino a todo el noroeste e incluso al centro peninsular. Qué duda cabe de que el tren traerá más tráfico de contenedores a Prioriño. ¿Cuánto exactamente? Dependerá de la evolución de la economía, de la reconfiguración del mercado... De muchos factores. Pero el ferrocarril no solo nos dará eso, sino también más atractivos en otros mercados, como los derivados de la madera y biocombustibles, los graneles agrícolas…

El puerto de Ferrol es muy dependiente del sector energético, que en los últimos tiempos está atravesando una coyuntura de inestabilidad. ¿Han analizado ya el impacto de estas convulsiones? 

Efectivamente, somos un puerto muy volcado en la energía; damos servicio a industrias electrointensivas, como Megasa y Alcoa, y a industrias de transformación, transporte y generación de energía, como Endesa, Reganosa, Masol y Forestal del Atlántico. Por tanto, cualquier cambio dentro del sector energético nos obliga a un reposicionamiento. Pero no nos asustan los cambios ni los retos; al contrario, este ha sido históricamente un puerto de vasos comunicantes, cuando ha desaparecido una mercancía, ha aparecido otra. En este sentido, estamos bien posicionados para potenciales crecimientos en los segmentos de la biomasa, la eólica y el GNL. El riesgo derivado de la transición energética viene recogido en nuestra planificación estratégica desde 2005. Por eso hace años iniciamos una política de diversificación de tráficos que ha fructificado, por ejemplo, en la inauguración de nuestra primera línea regular de contenedores. Hemos emprendido inversiones para mejorar la conectividad y competitividad de sus instalaciones, como la construcción del acceso ferroviario del que antes hablábamos. Y apoyamos proyectos clave en el nuevo modelo económico, como la creación del gran hub de gas natural licuado (GNL) del noroeste ibérico. Siempre hemos abogado por una transición justa, ordenada y no lesiva para los intereses ni de Ferrolterra ni de la comunidad portuaria. Aunque el proceso se ha visto acelerado de manera abrupta este año. A raíz de la parada de la central térmica hemos rehecho nuestro plan de empresa para adaptarlo a la nueva coyuntura, tanto en lo estrictamente económico como en cuanto a tráficos. Tenemos ahí escenarios detallados a corto plazo, hasta 2023, y escenarios ya no tan precisos, a largo, hasta 2033. En todo caso, vayamos paso a paso, porque la experiencia acaba de demostrarnos que lo que crees un enero tal vez ya no valga un noviembre. En estos momentos estamos rozando los diez millones de toneladas de mercancías movidas este año; hemos calculado que acabaremos 2019 en el entorno de los 11, frente a los 13,7 de 2018. Y estimamos que en 2020 nos moveremos más en el entorno de los 10 millones que en el de los 11. Y todo esto, claro, siempre que empresas fundamentales para nosotros, como Alcoa y Reganosa, no sufran los problemas que ha sufrido Endesa. 

¿La crisis energética llega antes de que se hayan consolidado las alternativas y la diversificación?

Nos habría gustado que la transición energética no se hubiese precipitado de un modo tan abrupto. Eso nos habría dado más tiempo para madurar nuestra oferta en sectores en los que ya estamos presentes, como los contenedores, la eólica marina, los productos agroalimentarios, la piedra, los materiales de construcción… Ahora, salvo que alguien devuelva la transición al cauce del orden y la justicia social, probablemente vivamos momentos difíciles: vamos a tener que afrontar compromisos de pago derivados de nuestras inversiones sin antes tener maduras las nuevas fuentes de ingreso. Vienen ejercicios de tensión financiera para nosotros, probablemente. 

El de Ferrol es el puerto más rentable del sistema gallego y el más estable en sus resultados. ¿A qué se debe esta fortaleza? 

A que somos un puerto de tráficos rentables y regulares alimentados por clientes tan importantes como Endesa, Alcoa, Reganosa, Megasa, Navantia, Forestal del Atlántico, Masol, Navigator, Vestas, Siemens-Gamesa… Y somos un puerto también atendido por un equipo humano con alta preparación, ajustado y con una cultura clara de contención del gasto no productivo. Esa política nos va a permitir poder afrontar en una mejor posición una potencial pérdida de tráficos relevantes en coincidencia con la obligación de afrontar inversiones de calado. 

¿Prevén algún cambio en las tasas y bonificaciones? 

Por ley, el importe de las tasas portuarias está ligado a la rentabilidad de cada Puerto. Si nuestra rentabilidad cae porque bajan los tráficos, tendremos que incrementar las tasas. Esto nos haría perder algo de atractivo, pero nos fortalecería financieramente. Las bonificaciones trataremos de mantenerlas porque juegan un papel importante en la captación de nuevos tráficos, algo fundamental en este escenario. 

¿Está ya operativo el Punto de Inspección Fronteriza?

Sí. Ya disponemos de habilitación para inspeccionar en él productos embalados de origen animal destinados a consumo humano: pescados, mariscos, carne… La Autoridad Portuaria llevaba varios años trabajando para conseguir la resolución favorable de Bruselas porque se trata de un servicio fundamental para garantizar el crecimiento de la terminal de contenedores y potenciar la competitividad de las empresas que se asientan en el norte de Galicia.

¿En qué aspectos podría avanzar la relación puerto-ciudad?

En la mejora de la fachada marítima, en la mejor conexión peatonal entre Curuxeiras y A Malata, en incrementar la oferta náutico-recreativa y en seguir potenciando Ferrol como escala de cruceros. En todas esas líneas tenemos proyectos en marcha. 

¿Han definido ya el uso del edificio de la antigua Comandancia?

Sí. El proyecto de rehabilitación de la antigua Comandancia de Marina ha superado todos los trámites urbanísticos y será licitado en breve. Permitirá incrementar sustancialmente la superficie destinada a las oficinas centrales de la Autoridad Porturaria, que en estos momentos se encuentran francamente saturadas. Conseguiremos un todo de los dos edificios que permita un espacio más cómodo, integrado y agradable para la plantilla, al tiempo que más lucido para la ciudadanía.

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