domingo 15.12.2019

Emilio Velo, el presidente del Racing más exitoso de la historia

Fotografía del equipo firmada por los jugadores y dedicada al presidente Emilio Velo
Fotografía del equipo firmada por los jugadores y dedicada al presidente Emilio Velo

Se conmemora el hito más importante en la centenaria historia del Racing de Ferrol, la final de la Copa de España de 1939, siendo el presidente del club Emilio Velo, mi abuelo.

Persona querida en el Ferrol de entonces –nació en 1893 en la calle Galiano– y en el Madrid de después, donde falleció, presidió la etapa de los años 39 y 40 en la que hubo que recomponer el club tras el final de la Guerra Civil. Periodo en el que el Racing no sólo alcanzó la final de Copa que ahora recordamos durante el centenario, sino que en la siguiente temporada acabó subcampeón de la segunda división con los mismos puntos que el Deportivo y a solo un gol de diferencia, la mejor clasificación histórica, cuándo solo el primero tenía opciones de ascenso. Si bien por cambio de destino y residencia dejó la presidencia, su vinculación con el club continuó. Años más tarde presidía, a petición del Racing, el Comité del homenaje al mítico jugador Manuel Rivera. 

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Como dice el refrán, el mundo es más pequeño de lo que parece. Andaba yo en un evento en Madrid cuando oigo a unos señores hacer referencia a supuestas maniobras maquiavélicas de Franco y comentar cómo hasta el equipo de su ciudad tuvo que jugar la primera final de Copa –la primera denominada Gereralísimo– tras la guerra. Tuve que intervenir, identificándome oportunamente, para aclarar esa falacia.

Porque conozco anécdotas que dan a aquella competición aires heroicos y simplemente deportivos. Sin maniobras extrañas. Viaje en el buque de la Armada “Navarra”, eliminatorias épicas empezando por la ronda previa clasificatoria eliminando al Deportivo de La Coruña tras cuatro partidos, marinos que llenaban los estadios fuera de casa en tierras vascas animando al club verde y un conjunto que, en definitiva, consiguió ser una verdadera piña. 

Mi abuelo, marino, con el tiempo Intendente General de la Armada, entabló una relación a muerte con sus jugadores, quizá imposible en estos tiempos. Siempre me contaron su rabia por no haber podido asistir a la final contra el Sevilla en el abarrotado estadio de Montjuic por encontrarse en una misión ineludible, pues estaba convencido de que su arenga previa al partido –tiempo después esas arengas de la época se harían famosas con Santiago Bernabéu por sus santiaguinas– hubiera podido generar un nivel de ánimo, adrenalina y euforia en los futbolistas provocando unos primeros minutos diferentes a lo que fueron. El fin de un sueño que ha quedado para la historia.   

Somos una familia racinguista. Mi padre, José María Velo, miembro de las Juntas Directivas del Real Madrid con Santiago Bernabéu y Luis de Carlos, recibió la Medalla de Oro y Brillantes del Racing en 1977. Fueron varias sus acciones en favor del club, una de ellas que el Real Madrid jugara el trofeo Concepción Arenal con debut, por cierto, de Uli Stielike. Yo, en estos tiempos de fútbol moderno de accionistas, solo soy un fan que hace kilómetros por las carreteras de Castilla con mi hijo –cuarta generación de racinguistas– para ver los partidos del Racing, porque lo de menos para ser su seguidor es la categoría en la que juegue… ni dónde has nacido. Guardando, como oro en paño, las dedicatorias a mi abuelo Emilio, el presidente que tanto quisieron los Alberty, Yurrita, Caliche, Moreno, Bertoli, Silvosa, Basterrechea, Lelé, Gallart, Barón, Edelmiro, Portuqués y Planas.

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