lunes 16.09.2019

Dorian | “En la música actual vemos cosas muy interesantes y otras aborrecibles en el mensaje”

Su particular mezcla de new wave, electrónica e indie rock cuajó a comienzos de la década de los 2000 en una ciudad, Barcelona, que era un auténtico hervidero musical. Quince años después de su primer disco, la banda se ha hecho un hueco en el panorama estatal y, también, en el latinoamericano.
Imagen promocional de la formación actual de la banda barcelonesa| cedida
Imagen promocional de la formación actual de la banda barcelonesa| cedida

Dorian actúa esta noche –22.30 horas– en la plaza de España, en el que será el segundo y último concierto en ese espacio de estas fiestas. 

“Justicia universal” es su último disco. ¿En qué se diferencia de los anteriores? 

Lisandro Montes (LM): “Justicia universal” tiene la esencia de otros discos de Dorian y, además, va un poco más allá. En este álbum encontrarás la maduración y consolidación del sonido Dorian, y a su vez nuevos caminos creativos. Canciones como “La isla” o “Vicios y defectos” están muy emparentadas con los Dorian de “La ciudad subterránea”, pero también tienes “Llévame”, que podría encajar perfectamente en “Diez años y un día”. A todos estos elementos que forman parte de nuestra música se sumaron otros nuevos, que tienen mucho que ver con la música urbana actual, tal es el caso de “Cometas” o “Buenas Intenciones”.

¿De qué manera influyen sus gustos literarios en sus canciones?

Marc Dorian (MD): La literatura es fundamental para entender el mundo que nos rodea. Encadeno libros uno detrás de otro, buscando preguntas y respuestas a mis dudas y aflicciones. Luego uso parte de estos conocimientos sobre el alma humana para escribir mis letras. Nuestras letras están salpicadas de menciones a obras como “El Quijote”, “En busca del tiempo perdido”, “Bajo el volcán” o “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”. ¡Qué aburrida y plana sería la vida sin literatura!

Han mantenido una independencia con respecto a las discográficas y, sin embargo, siguen llenando. ¿Les ha perjudicado o todo lo contrario?

LM: No cambiaríamos nada, hemos llegado hasta aquí transitando el camino de la independencia y la autogestión, sin depender de nadie. Nosotros decidimos cuándo publicar un nuevo disco, cuándo sacar un nuevo vídeo o cuándo realizar una gira en cada país. Es una manera de hacer las cosas que a nosotros nos funciona muy bien: necesitamos controlar nuestra carrera y tomar nuestras decisiones. Ahora bien, esto supone mucho trabajo y mucha dedicación, y no a todos los grupos les conviene este modelo. Nosotros jamás criticamos a nadie por trabajar en una multinacional, simplemente nuestra elección fue otra.

¿Y cómo se consigue en un sector cada vez más globalizado?

MD: Desde nuestros inicios hemos tenido un sonido que nos define y si bien nos encanta filtrar cosas de la música actual y renovarnos en cada disco, hay un carácter y una identidad en la banda que nunca se perderá.

Cuando fundaron el grupo, ¿pensaban que podían llegar aquí? 

MD: En lo que llevamos de gira hemos ido tres veces a EEUU, tres a México, dos a Perú y hemos tocado en Colombia, Chile, Argentina y por toda España. ¡Nuestra primera gira la hicimos con un Renault 5! Imagínate: esto era imposible de predecir cuando empezábamos.

En 2006 les llegó el éxito con “El futuro no es de nadie” y, particularmente, con el single “Cualquier otra parte. ¿Les sorprendió?

LM: En ese momento sí. De la noche a la mañana llegaron las primeras salas con entradas agotadas. La decisión de saltar al vacío y dejar tu trabajo para dedicarte a la música a tiempo completo es un momento muy hermoso de locura en la carrera de un grupo.

¿Por qué creen que la música está tan poco presente en los canales generalistas y, cuando lo está, es en formatos poco creativos?

MD: Es un drama que no acabamos de entender. Además de ser un bien cultural, la música sigue siendo un arte muy consumido, una industria potente, pero en las televisiones han ido cambiando los formatos y hoy la presencia de programas musicales es casi nula. Creo que un programa bien hecho, con música en directo, tiene que funcionar; en España parece que hay un repunte en la tele pública: “La hora musa”, “Cachitos” o “Un país para escucharlo” son un ejemplo de ello. Ojalá duren mucho tiempo.

¿Qué opinan de los nuevos estilos musicales, auténticos fenómenos de masas para las generaciones más jóvenes?

MD: Está claro que estamos viviendo un época de cambio en la música popular con la llegada de lo urbano y lo latino. La puesta en escena, lo estético y lo visual han cobrado una importancia tal, que puedes ver conciertos de artistas masivos en los que casi nada de lo que suena se ejecuta en directo. Los conciertos son otro tipo de experiencia. En Dorian lo vemos como una pequeña revolución, como en los 90 ocurrió con el grunge. Cuando vienes de otra generación, tienes que hacer un esfuerzo por comprender la llegada de una nueva ola, e intentar separar la paja del trigo. Encontramos cosas muy interesantes en la música actual, y otras aborrecibles sobre todo en el mensaje, pero el tiempo hace su trabajo y habrá que ver qué artistas son capaces de trascender y hacer una carrera larga y sólida más allá de las modas.

En otoño la gira les llevará a América. ¿En qué se diferencia el público de ambas orillas del Atlántico?

LM: Así es, vamos a visitar EEUU por tercera vez este año, Perú, México y Ecuador. La verdad es que el público español tiene mucho que ver con el de Latinoamérica. Tal vez allí tengan un punto extra de efusividad, son de gritar mucho en los conciertos y también de ir a buscarte al aeropuerto o esperarte en la puerta del hotel. Pero siendo justos, tenemos unos seguidores maravillosos en las dos orillas.

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